
El dominio de Tadej Pogacar sigue generando admiración en el mundo del ciclismo, pero también empieza a abrir debates sobre el equilibrio competitivo dentro del pelotón. Uno de los que alzó la voz fue Jonathan Vaughters, jefe del EF Education-EasyPost, quien considera que el deporte necesita cambios estructurales para evitar que las carreras se vuelvan demasiado previsibles.
El dirigente estadounidense cree que el problema no pasa únicamente por el enorme talento del campeón mundial, sino también por el poder económico de los equipos más fuertes, capaces de rodear a sus líderes con auténticos bloques de lujo.
La idea de un límite salarial
Vaughters propone implementar un sistema similar al “salary cap” utilizado en otros deportes, donde los equipos tendrían un límite máximo de inversión en salarios.
Según su planteamiento, corredores como Pogacar podrían seguir cobrando cifras millonarias, pero las escuadras no tendrían margen para contratar a numerosos gregarios de élite alrededor de ellos.
“No sé si el dominio de Pogacar es necesariamente bueno para el deporte, pero es interesante ver cómo podría cambiar”, explicó Vaughters en el podcast The Cycling Performance Podcast.
El estadounidense desarrolló todavía más su idea utilizando un ejemplo bastante llamativo.
“Pogacar todavía puede ganar 10 millones de euros al año, pero el resto del equipo tendría que conformarse con el salario mínimo. Como si Pogacar estuviera corriendo para Cofidis”.
La comparación apunta directamente a la diferencia económica entre equipos como UAE Team Emirates – XRG y estructuras de presupuesto mucho más limitado.
Carreras menos controladas y más impredecibles
Para Vaughters, el gran beneficio de un sistema así sería devolverle incertidumbre a las carreras. Actualmente, considera que muchas competencias quedan prácticamente sentenciadas porque el mejor corredor compite dentro del mejor equipo.
“Entonces tendríamos una carrera interesante y volvería a sentir curiosidad por saber quién gana”, aseguró. “Ahora tienes al corredor más fuerte corriendo para el equipo más fuerte. Eso se vuelve demasiado predecible”.
El dirigente cree que los aficionados buscan precisamente escenarios más abiertos, donde el desenlace permanezca incierto hasta los kilómetros finales.
“Quieres un deporte que no sea así, donde no sepas quién va a ganar hasta el último momento. Eso es lo que quieren los aficionados”.
Pogacar y el control absoluto de las clásicas
Vaughters incluso utilizó como ejemplo las clásicas de primavera, donde Pogacar acostumbra a romper las carreras con ataques que prácticamente todos esperan… pero nadie logra responder.
“En la Strade Bianche ya sabes cada año dónde va a atacar Pogacar”, comentó.
A partir de ahí, imaginó cómo cambiaría el espectáculo si el esloveno no tuviera un equipo tan dominante controlando cada movimiento del pelotón.
“Ahora imagina que su equipo no puede controlar nada y que, después de su ataque, primero tenga que perseguir una fuga de cuarenta corredores; ahí es cuando realmente volvería a ser interesante”.
Un debate que seguirá creciendo
Las palabras de Vaughters vuelven a poner sobre la mesa un tema que cada vez aparece más dentro del ciclismo moderno: la enorme diferencia presupuestaria entre las grandes estructuras y los equipos medianos.
Mientras Pogacar, Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel y Mathieu van der Poel continúan monopolizando grandes vueltas y monumentos, algunos directores deportivos empiezan a preguntarse si el ciclismo necesita nuevas reglas para equilibrar el espectáculo.
Por ahora, el dominio del esloveno sigue intacto. Pero el debate sobre cómo frenar la supremacía de los grandes bloques económicos apenas comienza.
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