
Paul Magnier volvió a demostrar que es uno de los velocistas más peligrosos del Giro d’Italia. El corredor francés se impuso en la etapa 18 tras una jornada llena de tensión, ataques y carreteras complicadas, recuperando además la maglia ciclamino después de un final explosivo en Pieve di Soligo.
Aunque el recorrido parecía favorable para una llegada masiva, la carrera terminó convirtiéndose en una auténtica batalla táctica. Hubo movimientos entre hombres de la clasificación general, cortes en el pelotón y ataques en los últimos kilómetros, pero finalmente los sprinters consiguieron resolver el día a su favor.
Una fuga sin demasiadas esperanzas
La etapa comenzó con dificultades para consolidar una escapada debido al terreno completamente llano en el arranque. Después de varios intentos, cuatro corredores lograron abrir hueco: Mattias Bais, Andrea Misfud, Jonas Geens y James Shaw.
Sin embargo, el grupo nunca llegó a tener una ventaja realmente peligrosa. El pelotón mantuvo el control en todo momento gracias al trabajo de Lidl-Trek, que asumió gran parte de la persecución pensando en la llegada para Jonathan Milan.
La tensión aumentó cuando el portador de la maglia blanca, Afonso Eulálio, sufrió una caída a menos de 50 kilómetros de meta. A pesar del golpe, el portugués consiguió regresar al grupo principal antes de afrontar el tramo decisivo.
Eulálio agitó la carrera en el muro final
La subida al Muro di Ca’ del Poggio, coronada a solo 10 kilómetros de la meta, revolucionó completamente la etapa. Unibet Rose Rockets endureció el ritmo y Jonathan Milan respondió inmediatamente para mantenerse bien colocado.
Poco después, Eulálio lanzó un ataque agresivo que abrió diferencias sobre el pelotón, mientras Sepp Kuss controlaba el ritmo para proteger a Jonas Vingegaard.
El líder del Giro incluso aprovechó la subida para sumar algunos puntos más de montaña antes de que el grupo principal se rompiera. Aproximadamente quince corredores lograron quedar delante tras el descenso, entre ellos nombres importantes como Derek Gee, Felix Gall, Egan Bernal, Jai Hindley y Orluis Aular.
A cinco kilómetros del final, Johannes Kulset volvió a mover la carrera y Eulálio salió nuevamente a su rueda. Ambos llegaron a tener unos segundos de ventaja y durante varios instantes pareció posible que la victoria se resolviera entre atacantes.
Magnier remató un final técnico y peligroso
La persecución terminó organizándose gracias al trabajo de Derek Gee y Lidl-Trek, que neutralizaron la aventura dentro del último kilómetro. El cierre de etapa, lleno de curvas y con el asfalto mojado, hizo aún más complicado remontar posiciones.
Allí apareció Jasper Stuyven para lanzar perfectamente a Magnier. El francés arrancó primero y aprovechó la dificultad técnica del sprint para sostener su ventaja hasta la línea de meta.
Detrás de él finalizaron Edoardo Zambanini y Jonathan Milan, quienes completaron el podio del día.
Con esta victoria, Magnier no solo consiguió su tercer triunfo de etapa en esta edición del Giro, sino que además recuperó el liderato de la clasificación por puntos, reafirmando su enorme regularidad en las llegadas rápidas de la carrera italiana.
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