
Las escuadras profesionales no apoyan la propuesta y sorprende la postura de los equipos pequeños
El debate sobre la implementación de un tope presupuestal en el ciclismo profesional ha vuelto a encenderse. El presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), David Lappartient, confirmó que la mayoría de los equipos se opusieron a la medida, pensada para equilibrar el poder económico dentro del pelotón.
“Me sorprendió que fueran los equipos pequeños quienes lo rechazaron”
En diálogo con Ouest-France, Lappartient expresó su sorpresa ante la reacción de las escuadras con menor presupuesto.
“Me sorprendió que fueran sobre todo los equipos pequeños los que rechazaron la propuesta. Creo que lo están viendo de forma equivocada, porque considero necesario nivelar el terreno de juego”, afirmó el dirigente francés.
El objetivo de la UCI con este plan era garantizar “la equidad deportiva y evitar diferencias desproporcionadas entre equipos”, según se explicó en el comunicado oficial presentado el año anterior. Sin embargo, la idea no logró prosperar.
Un ciclismo dividido entre gigantes y sobrevivientes
El dirigente explicó que el proyecto nació al observar cómo los grandes equipos concentran la mayoría de los recursos y talento del ciclismo actual.
“Los grandes equipos tienen presupuestos enormes, y eso hace que las formaciones pequeñas sean meras espectadoras. Antes, con un presupuesto limitado, aún podías competir y lograr buenos resultados”, lamentó Lappartient.
La preocupación es clara: la brecha económica entre los conjuntos más poderosos y los de menor capacidad financiera sigue creciendo. Equipos como UAE Team Emirates XRG, Red Bull–BORA–hansgrohe, Lidl–Trek e INEOS Grenadiers manejan cifras multimillonarias, mientras que otras escuadras luchan por mantenerse a flote.
Una desigualdad que se amplía
Un estudio publicado por Statista en 2021 ya evidenciaba esta disparidad, mostrando cómo el presupuesto de los principales equipos superaba con creces el de la mayoría de los WorldTour. Ese desequilibrio, lejos de reducirse, parece haberse intensificado con el tiempo.
Por ahora, la UCI no renuncia del todo a la idea de establecer un límite financiero, pero el rechazo de los equipos profesionales —especialmente los de menor tamaño— deja claro que el consenso está lejos de alcanzarse.
El debate sobre si el ciclismo necesita o no un “techo presupuestal” sigue abierto, reflejando una de las tensiones más profundas del deporte: la lucha entre el espectáculo y la igualdad de oportunidades.
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