
Una leyenda que no se guarda nada
El inconfundible Roger De Vlaeminck, uno de los grandes íconos del ciclismo belga, volvió a generar controversia con sus declaraciones. En una entrevista para Het Laatste Nieuws, el excorredor de 78 años lanzó duras críticas hacia las figuras actuales del pelotón, especialmente contra Tadej Pogacar, a quien considera “sobrevalorado”.
“¡Tonterías! Pogacar no está ni siquiera en condiciones de atarse los zapatos de Merckx”, exclamó De Vlaeminck, contundente como siempre. “Si yo tuviera 22 años hoy y corriera con él en el pelotón, no me soltaría”, añadió, dejando claro que, a su juicio, las comparaciones con Eddy Merckx —a quien muchos consideran el mejor ciclista de todos los tiempos— no tienen sentido alguno.
Merckx, el estándar eterno del ciclismo
El cuatro veces ganador de París–Roubaix defendió con firmeza la grandeza del “Caníbal”, afirmando que quien ponga en duda su supremacía “no sabe de lo que habla”. Para De Vlaeminck, Merckx representa el punto más alto del ciclismo y ningún corredor moderno ha logrado igualar su dominio, sacrificio ni mentalidad competitiva.
Van der Poel y Evenepoel, también en la mira
Las críticas del belga no se limitaron a Pogacar. En su clásico tono directo, también apuntó contra Mathieu van der Poel y Remco Evenepoel, dos de los nombres más destacados de la nueva generación.
Sobre el neerlandés, dijo sin rodeos: “No puede hacer contrarreloj, no puede escalar, no puede esprintar… no queda mucho después de eso”. Aunque reconoció su talento, sus palabras reflejan el escepticismo con que De Vlaeminck evalúa a los corredores actuales, acostumbrado a una época que él considera más exigente y completa.
Y sobre Evenepoel, no fue menos tajante: “No es mi tipo. Es un excelente corredor, un gran contrarrelojista, pero a veces lo encuentro un poco arrogante. Levantar la bicicleta en el aire al cruzar la meta… ¿de verdad es necesario? Solo cruza la línea y gana”.
Un orgullo que sigue intacto
Fiel a su carácter, De Vlaeminck continúa defendiendo el legado de la vieja escuela del ciclismo: una generación forjada en el esfuerzo puro, sin gestos grandilocuentes ni glamour. Sus declaraciones, tan polémicas como apasionadas, reavivan un debate eterno: ¿es posible comparar a los ídolos del pasado con los campeones del presente?
Pese a las críticas, su figura sigue siendo símbolo de autenticidad y pasión por el ciclismo belga. Como “Monsieur París–Roubaix”, De Vlaeminck demuestra que, incluso retirado, sigue pedaleando fuerte… al menos con sus palabras.
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