
La carrera vasca regresa con un recorrido explosivo que promete batalla diaria.
Una prueba con historia y prestigio
Entre el 6 y el 11 de abril, el pelotón mundial se cita en el País Vasco para disputar la Itzulia, una de las vueltas más exigentes del calendario. Desde su primera edición en 1924, ganada por Francis Pélissier, hasta su consolidación moderna, esta carrera ha sido terreno de leyendas.
Figuras como Gino Bartali, Jacques Anquetil, Alberto Contador o Alejandro Valverde han dejado su huella, mientras que en años recientes nombres como Jonas Vingegaard (2023) y João Almeida (2025) han dominado sus montañas. También destaca el triunfo de Nairo Quintana en 2013, uno de los hitos latinoamericanos en la prueba.
Etapa 1: Contrarreloj explosiva en Bilbao
La carrera inicia con una crono individual de 13,8 kilómetros en Bilbao, pero lejos de ser sencilla. Desde el arranque, los corredores enfrentarán una subida de 2,4 km al 7%, seguida de un descenso técnico.
El cierre será clave: un tramo final de 500 metros al 9% que puede marcar diferencias importantes desde el primer día entre los aspirantes a la general.
Etapa 2: Montaña y primer filtro real
El recorrido entre Pamplona y Mendukilo Kobazuloa (164,4 km) presenta constantes subidas. El punto decisivo será el ascenso a San Miguel de Aralar (9,4 km al 7,9%), una subida larga y exigente.
Aunque la cima está a 20 km de meta, el terreno posterior y la subida final de 3,5 km, con rampas cercanas al 10%, aseguran diferencias.
Etapa 3: Jornada abierta pero engañosa
Bassauri acoge una etapa de 152,9 km que, en teoría, favorece a un grupo reducido. Sin embargo, los repechos finales pueden romper el ritmo de los sprinters.
El último kilómetro, con pendientes que alcanzan el 9%, será determinante para definir al ganador.
Etapa 4: Desgaste acumulado y final en alto
El recorrido en Galdakao (167,9 km) incluye siete puertos y más de 3000 metros de desnivel. El tramo final será decisivo, con subidas cortas pero muy intensas.
Destaca el ascenso previo a meta con pendientes exigentes que pueden generar diferencias incluso después de una jornada tan dura.
Etapa 5: La jornada reina en Eibar
La etapa clave se disputará sobre 176,5 km con más de 4000 metros de desnivel acumulado. Ocho ascensos, varios de ellos extremadamente empinados, convierten este día en el más duro.
Subidas como Krabelin (5 km al 9,4%) o Izua (3,6 km al 10%) serán determinantes. La carrera podría quedar completamente seleccionada antes del tramo final.
Etapa 6: Última oportunidad para cambiar todo
El cierre en Bergara (136,2 km) no será un trámite. Desde el inicio habrá terreno para ataques, con múltiples ascensos que invitan a movimientos lejanos.
El último puerto, a 9 km de meta, puede ser decisivo para quienes aún busquen cambiar la clasificación general en el último día.
Una carrera sin respiro
La Itzulia 2026 mantiene su esencia: etapas cortas, explosivas y sin margen para la especulación. Cada jornada ofrece oportunidades para atacar, lo que garantiza espectáculo constante.
Con este recorrido, la lucha por la general estará abierta hasta el final en una de las carreras más impredecibles del calendario.
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