
Un rival formidable y sin secretos… pero con un plan
Jonas Vingegaard está preparado para encarar el Tour de Francia 2025 como nunca antes. Recuperado por completo de sus caídas y con una preparación física más exigente que en años anteriores, el danés no duda en afirmarlo con convicción: “Estoy en el nivel más alto en el que he estado en mi vida”. Pero aunque se muestra confiado, no suelta prenda sobre su estrategia para vencer a Tadej Pogacar: “Tengo mi plan, como siempre, pero eso solo se lo digo a mi equipo”.
Un cuerpo más fuerte para un Tour más exigente
En comparación con ediciones pasadas, Vingegaard llega más musculoso, algo que ha sido trabajado minuciosamente desde su recuperación tras los accidentes de 2024 y comienzos de 2025. “Estoy más pesado, pero es masa muscular, y eso me da más potencia. También me permite responder mejor a los ataques explosivos”, explicó.
El cambio físico responde a una necesidad clara: resistir y atacar en un Tour que tendrá una primera semana muy tensa y finales montañosos donde la explosividad será clave. “Recuperar mi cuerpo al estado previo al accidente me tomó casi un año. Pero lo logramos”, subrayó.
Una rivalidad que impulsa, no que obsesiona
Vingegaard y Pogacar han construido una rivalidad histórica. Años de enfrentamientos milimétricos han marcado una era. “Tener un rival como Tadej te obliga a ser mejor cada día. Me hace mejorar como ciclista. Lo admiro mucho, es un gran corredor y una buena persona”, comentó.
Aun así, el respeto no es miedo: “Si le tuviéramos miedo a Pogacar, no estaríamos aquí. Como dijo mi director deportivo: si vienes con miedo, mejor quédate en casa”.
Etapas decisivas: primeras 10 y las montañas
Jonas considera que los primeros diez días del Tour serán tan decisivos como los puertos: “Es una semana muy agitada. Nunca he vivido un sprint masivo en una etapa 1, pero ahora lo tendré. La clave es no perder tiempo al inicio”. También se refirió a los grandes retos montañosos, sin elegir uno solo: “Las dos etapas en los Pirineos y las dos en los Alpes son igual de duras”.
El cierre en Montmartre también genera expectativas. “Si la general está ajustada, no será un paseo de campeones, será una etapa con tensión, nervios y posibles cambios. Será peligrosa”, advirtió.
Un equipo soñado para escala
Con Sepp Kuss, Simon Yates y Matteo Jorgenson a su lado, Vingegaard se muestra satisfecho: “Tengo el mejor equipo en la montaña. Y en los llanos, llevamos un bloque de clásicas completo. Es un equipo ideal”. La presencia de Yates, ganador del Giro, le da aún más solidez al tren de escaladores del Visma-Lease a Bike.
Además, no descarta apoyar a su compañero Wout van Aert en sus objetivos individuales: “Si puedo ayudarlo sin comprometer el objetivo general, por supuesto que lo haré. Me alegra mucho cuando gana”.
Sin prisa por la gloria, pero con hambre de ella
Cuando se le preguntó por su trayectoria en el Tour, Vingegaard fue sincero: “Cada año ha sido como una victoria. Desde el segundo lugar en mi debut, pasando por mis triunfos, hasta el regreso tras la caída del año pasado. Este Tour podría ser mi cuarto, pero lo vivo como si fuera a por el quinto.”
¿Y sobre las debilidades de Pogacar? Con una sonrisa, fue claro: “Si las tuviera, no se las diría aquí… esas cartas las guardamos”.
Más maduro, más fuerte, más preparado
El danés ha aprendido a manejar la presión de los focos. “Al principio es abrumador, pero uno se acostumbra. En el Tour hay el doble de prensa que en cualquier otra carrera”. Hoy ya no se inmuta. Sabe que la batalla será brutal, pero está dispuesto a librarla con todo lo que tiene. Su mensaje es claro: la forma física, el equipo y la mente están listos para escribir un nuevo capítulo en su historia de leyenda.
Pasión por el Ciclismo
Web desarrollada con IA
