
El mercado de jóvenes promesas en el ciclismo WorldTour es hoy un terreno de alta competencia. Cada estructura grande invierte en divisiones sub-23 para asegurar su futuro, y en ese escenario los equipos de presupuesto medio deben agudizar el ingenio para no quedarse atrás. Así lo dejó claro Jonathan Vaughters al recordar su intento por fichar al mexicano Isaac del Toro.
La carrera por el talento empieza cada vez antes
Según explicó el dirigente de EF Education-EasyPost, detectar a un corredor de 16 o 17 años ya no es suficiente. “Es una cosa descubrir a un chico de 16 o 17 años; si tú lo encontraste, entonces Matxin también lo hizo”, señaló. Para Vaughters, identificarlo primero no garantiza convencerlo cuando los gigantes económicos entran en escena.
El caso Del Toro y la oferta imposible
El estadounidense fue directo al hablar del joven mexicano: “Con Isaac Del Toro como ejemplo, luché con todas mis fuerzas para conseguir a ese chico. Estuvimos muy involucrados con él desde el principio. Lo teníamos identificado y le habríamos ofrecido lo que habría sido el contrato más grande para un novato en nuestra historia. Pero, por supuesto, nuestra oferta fue menos de la mitad de lo que UAE puso sobre la mesa, así que naturalmente se fue a ese equipo. Tenía sentido”.
La diferencia presupuestaria fue determinante. Equipos como UAE pueden duplicar propuestas y asegurar fichajes estratégicos, algo difícil de igualar para estructuras intermedias.
Lealtad, una rareza en el ciclismo moderno
Vaughters también puso como ejemplo el caso de Ben Healy, líder del proyecto en 2026 tras ganar una etapa del Tour de Francia 2025 y subir al podio en el Mundial de ruta y en Lieja-Bastoña-Lieja. “Para ser honesto, tuvimos suerte de mantener a Healy porque no éramos la opción más beneficiosa para él”, afirmó. Y agregó: “Ben tomó su decisión basándose en la lealtad y en los sentimientos por encima de las consideraciones económicas, algo inusual en el ciclismo actual. Pero eso no ocurrirá siempre. De hecho, casi nunca ocurre”.
Invertir sin garantías
El directivo fue claro sobre el riesgo de apostar por jóvenes: “Con el talento joven, ocho de cada diez no llegan a nada o no son grandes corredores. Así que estás invirtiendo dinero en proyectos fallidos una y otra vez. Pero los dos que sí funcionan pueden ser Del Toro y Pogacar. Si puedes asumir esos gastos, en algún momento dará resultado”.
Además, recordó experiencias pasadas cuando grandes equipos rompen contratos con ofertas millonarias, como ocurrió con Bradley Wiggins en 2009. La conclusión es evidente: en la élite, el talento cuesta, y no siempre gana quien descubre primero, sino quien puede pagar más.
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