
Una retirada que no nació de un día para otro
La despedida de Simon Yates del ciclismo profesional sorprendió al público por su aparente rapidez. Venía de una temporada brillante, con la conquista del Giro d’Italia y una victoria de etapa en el Tour de Francia, y aun así decidió bajarse de la bicicleta en la cima. Sin embargo, dentro de su entorno más cercano, la idea llevaba tiempo rondando.
Uno de los testimonios más reveladores es el de Owain Doull, hoy integrante de la estructura de Visma y amigo cercano de Yates. En diálogo con Cycling Weekly, el británico recordó una conversación en Roma que hoy se entiende como la primera señal clara de un final anticipado.
Roma, el inicio de una idea
Tras la última etapa del Giro, Doull se acercó a felicitar a Yates por ganar, por fin, la carrera que durante años había marcado su trayectoria. La respuesta lo dejó desconcertado:
“Y él como que me dijo en ese momento: ‘Para ser honesto, creo que esto puede ser el final para mí’. Le pregunté qué quería decir y me dijo: ‘Creo que podría parar aquí. No va a ser mejor que esto’”.
El contexto era determinante. Tres semanas extenuantes, la maglia rosa sobre los hombros y el escenario romano como telón de fondo. Doull explicó:
“Obviamente este era el último día, estás en Roma, acabas de hacer tres semanas, y no creo que él esperara estar de rosa en Roma, así que fue mucho para asimilar para él”.
No era una decisión formal, sino un pensamiento expresado en el punto emocional más alto de su carrera.
Seguir ganando sin borrar la duda
Lo llamativo es que, después de ese momento, Yates no bajó el nivel. Compitió en el Tour de Francia, ganó una etapa y siguió entrenando y rindiendo como siempre. Desde fuera, no había señales de despedida. Pero Doull cree que la idea nunca se fue del todo:
“Luego fue al Tour y a otras carreras, pero creo que siempre estuvo en el fondo de su mente”.
Incluso participó en el campamento de diciembre de Visma y en la planificación inicial de la nueva temporada.
“Obviamente también lo vi en el campamento de diciembre, se estaba preparando para la temporada y parecía feliz y motivado, pero creo que ese sentimiento dominante de querer parar era algo grande y tengo que decir chapeau”, añadió Doull.
Dejarlo en la cima, no por falta de ambición
Yates no se retiró por falta de oportunidades ni de rendimiento. Al contrario, seguía siendo un corredor ganador y bien remunerado.
“También le están pagando mucho dinero por correr en bicicleta y está diciendo: ‘En realidad, no, paso de eso. Quiero terminar en el nivel más alto’”, señaló Doull.
Para su compañero, lo más admirable no son los títulos, sino el momento elegido para decir basta.
“Es mucho sacrificio, mucho riesgo, mucho tiempo fuera, especialmente cuando has estado haciéndolo al nivel de Simon durante tanto tiempo”.
Doull comparó esa presión con su propia realidad en el pelotón y concluyó:
“Para esos corredores de arriba, el nivel de compromiso, escrutinio y dedicación es enorme. Simplemente pienso chapeau por no solo cobrar el cheque y no hacer nada, y en cambio terminar cuando estaba listo para terminar. Creo que eso es admirable”.
Un adiós que empezó en la gloria
En su comunicado, Yates afirmó que llevaba “mucho tiempo” pensando en retirarse. El relato de Doull pone el punto de partida en Roma, el día que cerró su capítulo con el Giro. Siguió compitiendo y ganando, pero aquella idea nunca desapareció del todo.
Por eso, cuando el anuncio se hizo oficial, el ciclismo vio un shock. Para quienes estuvieron cerca, fue simplemente el final de un pensamiento que nació en el momento más alto de una carrera que decidió despedirse exactamente en su punto máximo.
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