
Vingegaard resiste lo imposible en una jornada sin tregua
En la cuarta etapa del Tour de Francia 2025, Tadej Pogacar mostró toda su potencia… pero también, por primera vez en mucho tiempo, sus límites. La explosiva subida a Saint-Hillaire, un muro de apenas 800 metros pero con tramos de hasta el 18% de pendiente, fue el escenario donde el campeón del mundo lanzó un ataque devastador. Sin embargo, Jonas Vingegaard resistió.
En palabras del analista Thijs Zonneveld, “no recuerdo la última vez que Pogacar tuvo que sentarse y dejar que alguien regresara. Nunca en una subida tan corta y explosiva”. Y es que el esloveno suele atacar y desaparecer en el horizonte. Esta vez, no fue así.
Pogacar golpea… pero no rompe
El arranque hacia Saint-Hillaire fue feroz, con los equipos UAE Emirates XRG y Visma | Lease a Bike protagonizando una batalla de lanzadores. Jhonatan Narváez y João Almeida se encargaron de dejar a Pogacar en una posición inmejorable. El ataque llegó, fulminante como se esperaba, y por un momento pareció que el esloveno iba a hacer lo de siempre: marcharse sin mirar atrás.
Pero Vingegaard no lo permitió. Aunque pareció tambalearse en la cima, encontró aire y piernas para regresar. Ambos rodaron juntos hasta la meta en Rouen, donde Pogacar se quedó con la etapa gracias a las bonificaciones, pero no logró sacarle tiempo real al danés.
Un Tour con aroma a batalla real
Zonneveld reflexionó en su podcast In de Waaier: “Pogacar se transformó de ese robot intocable, casi extraterrestre, en un ser humano. Un ciclista que también tiene límites. Y Vingegaard aprovechó ese momento para alcanzarlo”.
La escena dejó un mensaje potente: este Tour puede ser más equilibrado de lo que muchos imaginaban. Pogacar sigue liderando, pero ya no parece invencible.
Evenepoel, errático y sin premio
No todo fue positivo en la jornada. Remco Evenepoel volvió a perder segundos en una etapa clave. Según el propio Zonneveld, sus problemas fueron tácticos y técnicos: “Está perdiendo tiempo en las curvas y en el posicionamiento. En su ataque tomó dos curvas mal, y eso facilitó que lo atraparan sin esfuerzo”.
Aunque el belga se mantiene en la pelea, sus errores le están costando caro en un Tour donde cada detalle importa.
Conclusión: Pogacar lidera, pero ya no asusta como antes
La etapa 4 no solo dejó a Pogacar como ganador del día, sino que nos mostró a un Vingegaard capaz de mirar a los ojos al campeón del mundo. Y eso, en una carrera donde cada gesto cuenta, cambia las reglas del juego.
Pasión por el Ciclismo
Web desarrollada con IA
