
El motor silencioso detrás del campeón
Tadej Pogacar no solo impresiona con sus victorias, también deslumbra con su forma de ser. Quienes comparten con él, como su entrenador Jeroen Swart, hablan de un ciclista completo, pero también de un ser humano que combina humildad con liderazgo. En palabras del propio Swart:
“No solo está increíblemente dotado físicamente, también es increíblemente fuerte mental y emocionalmente”.
El preparador sudafricano, en entrevista con Bicycling, destacó que Pogacar es un deportista que exige, pero nunca se cree más que nadie. Un líder natural que se gana el respeto del equipo no por títulos, sino por su actitud.
Un líder que inspira sin privilegios
En un entorno donde el ego a veces se asoma entre corredores de élite, Pogacar es la excepción. Swart compartió un ejemplo claro:
“Si le presentamos un cuadro más liviano, lo primero que pregunta es: ‘¿Cuándo lo tendrán los demás?’”.
Eso, dice Swart, contagia motivación en el equipo. Pogacar no solo busca victorias personales, también impulsa a sus compañeros a brillar. En UAE Team Emirates – XRG, donde hay presupuesto para fichar figuras, se ha logrado algo difícil: mantener contentos a varios líderes potenciales. La generosidad deportiva del esloveno es clave en esa armonía.
El cuerpo al límite, la ciencia al mando
Swart también abordó la evolución del rendimiento en el ciclismo moderno, señalando que se está muy cerca del techo fisiológico humano. Uno de los cambios más impactantes ha sido en la nutrición.
“Antes se pensaba que la tasa máxima de absorción de azúcares era de 80g por hora; ahora se ve que puede llegar a 110g”.
Ese cambio, según él, explica por qué los ciclistas van tan rápido desde el principio y cómo mantienen potencias altísimas incluso en los últimos puertos. En 2019 manejaban 40-60g por hora. Hoy, arrancan la etapa con 110g ya en el cuerpo.
“Y boom”, enfatiza Swart.
Pero no todo es comida. En 2024, el equipo introdujo entrenamientos en condiciones de calor tras rigurosa investigación, lo que también elevó el nivel de rendimiento. Swart asegura que siempre hay espacio para innovar, y que el ciclismo moderno seguirá encontrando caminos para avanzar, sin dejar de cuidar los límites del cuerpo humano.
Un campeón con los pies en la tierra
Pogacar no solo es el rostro de una generación, también un símbolo de cómo se puede ganar sin perder humanidad. Su enfoque, su mentalidad abierta y su compromiso con el equipo marcan una diferencia tan grande como sus logros sobre la bicicleta.
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