
La victoria de Tadej Pogacar en la Milano-Sanremo 2026 no solo quedará en la historia por el resultado, sino por la increíble historia que se reveló después: compitió el tramo final con el cuadro de su bicicleta dañado.
Caída, reacción y un problema invisible
El momento crítico llegó antes de la Cipressa, cuando Pogacar se fue al suelo en plena lucha por posición. Parecía el fin de sus opciones, pero regresó rápidamente al pelotón con ayuda de su equipo. Lo que nadie sabía era que la bicicleta ya estaba comprometida. “Solo después de la meta nos dimos cuenta de que Tadej había disputado el final con el cuadro de la bicicleta agrietado”, reveló su mecánico Bostjan Kavcnik, explicando que la horquilla trasera estaba afectada, aunque resistió hasta meta.
Descenso al límite sin saber el riesgo
Lejos de contenerse, Pogacar atacó incluso en el descenso, tensando la carrera rumbo al Poggio. “Si Tadej hubiera conocido el verdadero estado de la bicicleta, nunca habría descendido de forma tan agresiva…”, explicó Kavcnik. El esloveno no percibió el daño, lo que evitó un cambio de bicicleta que habría arruinado su carrera.
Selección de élite y duelo final
En el Poggio, Pogacar impuso el ritmo y solo Tom Pidcock logró seguirlo. Ambos se jugaron el Monumento en la recta final de la Via Roma, donde el esloveno lanzó el sprint y resistió hasta la línea, logrando por fin conquistar la clásica que le faltaba.
Detalles técnicos y una bicicleta para la historia
El equipo apostó por mejoras aerodinámicas: monoplato, ruedas altas y neumáticos más estrechos. “Por cierto, también fue la primera vez que optó por un solo plato delantero”, añadió Kavcnik. Sin embargo, el factor decisivo no estaba en el plan: el daño estructural. Esa bicicleta ya no volverá a competir y pasará a su colección personal.
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