
Una contrarreloj de altura sacude la general
La etapa 13 del Tour de Francia 2025, una exigente contrarreloj de 10,9 kilómetros con final en la cima de Peyragudes, no decepcionó. Como era de esperarse, Tadej Pogacar fue el más fuerte en esta jornada decisiva en los Pirineos, imponiéndose con autoridad frente a sus principales rivales y ampliando su ventaja en la clasificación general.
Domina la montaña y el cronómetro
El esloveno, líder del UAE Team Emirates, volvió a mostrar por qué es el gran favorito al título. No solo se llevó la victoria, sino que le sacó 40 segundos a su gran contrincante, Jonas Vingegaard, quien poco pudo hacer ante el ritmo demoledor de Pogacar.
Pero para el danés no todo fue negativo: en medio de su esfuerzo, logró alcanzar a Remco Evenepoel, quien había salido dos minutos antes. Un pequeño triunfo psicológico en medio de una etapa donde perdió terreno valioso.
La sombra de la eliminación para muchos
Antes de que los favoritos tomaran la partida, la organización del Tour tuvo que tomar una medida preventiva: ampliar el límite de tiempo permitido para completar la etapa hasta el 40%. Y es que los tiempos previstos eran exigentes. Si el mejor cronometraje rondaba los 22 minutos, cualquier corredor que superara los 30:48 quedaría fuera. Así, ciclistas como Tim Merlier y Luka Mezgec, que marcaron 31:27, vivieron momentos de tensión tras cruzar la meta.
Una sorpresa temprana: Luke Plapp marca la pauta
El primer corredor en marcar un tiempo verdaderamente competitivo fue el australiano Luke Plapp, ubicado en el puesto 132 de la general. Detuvo el cronómetro en 24:58 y su registro resistió durante bastante tiempo. Ni escaladores destacados como Lenny Martínez, Santiago Buitrago o Julian Alaphilippe pudieron superarlo.
Finalmente, Primoz Roglic fue quien rompió esa marca con una impresionante actuación: 24:20, colocándose temporalmente en cabeza hasta la llegada de los grandes favoritos.
Evenepoel se desinfla y cede terreno
Todo parecía parejo en los primeros kilómetros. Pogacar marcó el mejor tiempo en el primer punto intermedio, con Evenepoel a solo 4 segundos y Vingegaard a 8. Pero en la segunda mitad de la subida, la diferencia se hizo abismal. Pogacar se despegó con potencia, mientras que el belga no solo perdió tiempo frente a sus rivales directos, sino que también fue superado por Roglic, Lipowitz y Jorgenson.
Un final demoledor y simbólico
La imagen del cierre lo dijo todo: Pogacar, sin mirar atrás, subía con tal fuerza que alcanzó a divisar a Vingegaard en el horizonte. Aunque no lo alcanzó, la diferencia fue suficiente para enviar un mensaje claro: el Tour está cada vez más cerca de su bolsillo.
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