
Un detalle en el sprint definió un Monumento que pudo cambiar la historia.
Un duelo al límite con Pogacar
La Milano-Sanremo 2026 ofreció un desenlace vibrante con Tom Pidcock como el único capaz de resistir el ritmo de Tadej Pogacar en los momentos decisivos. El británico respondió en la Cipressa, sobrevivió al Poggio y llegó a la Via Roma con opciones reales de victoria.
Para Paolo Bettini, leyenda del ciclismo italiano, ambos protagonizaron una actuación sobresaliente: “Pogacar estuvo soberbio, no hay duda: hizo la carrera, hizo exactamente lo que quería. Se cayó, se levantó, dejó atrás a todos excepto a Pidcock”.
La decisión que cambió todo
El sprint final, tras casi 300 kilómetros, se resolvió en cuestión de centímetros. Bettini señala un instante clave en la elección de Pidcock al lanzar su embalaje: “Pidcock tuvo la oportunidad de su vida. Cuando comenzó el sprint, eligió ir por la derecha, básicamente metiéndose en el embudo entre Pogacar y las vallas”.
Ese movimiento condicionó su margen de maniobra y terminó siendo determinante en el resultado.
Cuestión de instinto y colocación
Lejos de cualquier polémica, Bettini fue claro al analizar la maniobra de Pogacar: “Diría profesionalismo. No hizo nada irregular. Es normal que si hay un metro entre yo y las vallas, diez centímetros de movimiento sean suficientes”.
El italiano enfatiza que la diferencia no estuvo en la fuerza, sino en la lectura del momento: “Si miras el sprint otra vez, sale, lo rodea y pasa por la izquierda. Al final, perdió por unas pocas centésimas, unos treinta centímetros”.
El “qué habría pasado”
Para Bettini, el desenlace pudo ser distinto si Pidcock elegía otro camino: “Quizás, si hubiera ido por el lado más amplio de la carretera, donde tenía todo el espacio para expresarse sin dudar, no sé cómo habría terminado. Tal vez estaríamos hablando del foto finish de la historia”.
Esa fracción de segundo marcó la diferencia entre la gloria y la frustración.
Comparación con los grandes clasicómanos
El análisis va más allá y plantea un escenario hipotético que abre debate: “Bueno, basándome en cómo fue con Pidcock y los pequeños errores que analizamos, creo que Pogacar habría perdido el sprint contra Van der Poel y Van Aert”.
Una afirmación que resalta la experiencia y capacidad de decisión de los grandes especialistas en este tipo de finales.
Sin reproches, pero con lecciones
A pesar de todo, Bettini no señala culpables, sino aprendizaje: “Lo volverá a ver y se preguntará cómo habría sido el sprint de su vida si hubiera ido a la izquierda desde el inicio. Pero con ‘si’ y ‘pero’ no se gana Sanremo”.
Pidcock demostró estar al nivel de los mejores en uno de los Monumentos más exigentes, pero en el momento clave, según Bettini, la oportunidad no se aprovechó como debía.
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