
Última bala para los velocistas… y Milan no falló
La lluvia, el asfalto resbaloso y una curva final peligrosa no fueron obstáculos suficientes para frenar a Jonathan Milan. El italiano del equipo Lidl-Trek se llevó la victoria en Valence tras un sprint dramático que terminó en caída múltiple. En lo que probablemente fue la última oportunidad para los velocistas en esta edición del Tour de Francia, Milan se impuso con potencia sobre Jordi Meeus (Red Bull-BORA-hansgrohe) y Tobias Lund Andresen (Picnic PostNL). El belga Arnaud De Lie cerró el top cuatro.
Fugas que ilusionaron, ataques que no prosperaron
Desde el inicio se anunciaba batalla. Con las temidas etapas alpinas en el horizonte, algunos cazadores de etapas buscaron su momento. El primero en lanzarse fue el combativo Jonas Abrahamsen (Uno-X Mobility), acompañado por Vincenzo Albanese, Quentin Pacher y Mathieu Burgaudeau. La fuga se consolidó, pero no fue lo suficientemente peligrosa para que el pelotón se alarmara.
Equipos como Soudal Quick-Step (trabajando para Tim Merlier) y Lidl-Trek (protegido a Milan y su maillot verde) manejaron el control, incluso dejando que los escapados tomaran hasta tres minutos. Milan, pensando en el título por puntos, ya había asegurado 11 unidades en el sprint intermedio.
Montañas cortas y emboscadas tácticas
El Col du Pertuis (3,8 km al 6,6%) ofreció un punto clave. Allí, INEOS Grenadiers, con Geraint Thomas, aumentó el ritmo inesperadamente. El campeón español Iván Romeo (Movistar) colaboró en la movida. El resultado: Merlier y Milan se descolgaron, perdiendo hasta un minuto. Sin embargo, sus equipos reaccionaron rápido y ambos velocistas lograron regresar al grupo antes de que fuera demasiado tarde.
Van Aert lo intenta, pero el pelotón no perdona
La segunda ascensión, el Col de Tartaiguille, trajo una sorpresa: Wout van Aert atacó en solitario. A pesar de ser considerado un favorito para el sprint, intentó descolocar al grupo, pero nadie le siguió. Rodó solo durante algunos kilómetros, pero fue neutralizado a 40 km del final.
La lluvia lo cambió todo
En los últimos 20 km, el cielo se vino abajo. El asfalto de Valence se volvió traicionero, y la tensión aumentó en el pelotón. En medio de ese caos, la fuga fue neutralizada a solo 4,2 km de la meta. Las rotondas mojadas fueron el escenario de múltiples sustos… hasta que, justo antes de la última curva, una colisión entre corredores de Cofidis y Picnic PostNL provocó una caída en cadena, dejando a medio pelotón fuera de la lucha final.
Sprint mojado, remate seco
En medio del desorden, Jonathan Milan supo navegar el riesgo y lanzó su sprint con decisión. Con piernas frescas y mente fría, cruzó la meta primero, asegurando no solo la etapa, sino también puntos valiosos para mantener el maillot verde.
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