
Día tranquilo… hasta el final
La octava etapa del Tour de Francia 2025, entre Saint-Méen-le-Grand y Laval, fue un día marcado por la calma, sin grandes sobresaltos ni escapadas tempranas. Pero como suele pasar en el ciclismo, todo cambió en los últimos kilómetros. En un desenlace ligeramente en subida, Jonathan Milan se mostró imparable y venció en el mano a mano a Wout van Aert, firmando una nueva victoria para Lidl-Trek.
Sprint intermedio y primeros avisos
Durante los primeros 85 kilómetros no hubo fugas, algo inusual en una jornada llana. El grupo rodó compacto hasta el sprint intermedio, donde Milan dejó claro que tenía piernas: ganó por delante de Tim Merlier, Anthony Turgis y Biniam Girmay. Un primer indicio de lo que vendría.
Los franceses animan el tramo final
Después del sprint, apareció una tímida aventura. Mattéo Vercher y Mathieu Burgaudeau, del equipo TotalEnergies, intentaron agitar la carrera. Aunque lograron una renta superior al minuto, su ofensiva fue contenida sin mayor esfuerzo por el pelotón. Burgaudeau lo intentó en solitario tras la Côte de Nuillé-sur-Vicoin, pero también fue neutralizado.
Merlier y Van Aert, con todo en el cierre
A poco de la meta, un pinchazo obligó a Merlier a una persecución intensa. Se reintegró rápidamente, mientras equipos como Alpecin-Deceuninck, Lotto y Tudor peleaban por controlar la llegada. Lidl-Trek, con una ejecución perfecta, posicionó a Milan en el lugar justo para lanzar su sprint.
Milan, potencia sin discusión
En los últimos metros, sobre una llegada en falso llano ascendente, Milan desató todo su poder. Wout van Aert intentó resistir, pero el italiano fue claramente superior. Con esta victoria, Milan reafirma su estatus entre los mejores sprinters del mundo y deja claro que no solo domina en velocidad pura, sino también en finales exigentes.
Sprint intermedio y primeros avisos
Durante los primeros 85 kilómetros no hubo fugas, algo inusual en una jornada llana. El grupo rodó compacto hasta el sprint intermedio, donde Milan dejó claro que tenía piernas: ganó por delante de Tim Merlier, Anthony Turgis y Biniam Girmay. Un primer indicio de lo que vendría.
Los franceses animan el tramo final
Después del sprint, apareció una tímida aventura. Mattéo Vercher y Mathieu Burgaudeau, del equipo TotalEnergies, intentaron agitar la carrera. Aunque lograron una renta superior al minuto, su ofensiva fue contenida sin mayor esfuerzo por el pelotón. Burgaudeau lo intentó en solitario tras la Côte de Nuillé-sur-Vicoin, pero también fue neutralizado.
Merlier y Van Aert, con todo en el cierre
A poco de la meta, un pinchazo obligó a Merlier a una persecución intensa. Se reintegró rápidamente, mientras equipos como Alpecin-Deceuninck, Lotto y Tudor peleaban por controlar la llegada. Lidl-Trek, con una ejecución perfecta, posicionó a Milan en el lugar justo para lanzar su sprint.
Milan, potencia sin discusión
En los últimos metros, sobre una llegada en falso llano ascendente, Milan desató todo su poder. Wout van Aert intentó resistir, pero el italiano fue claramente superior. Con esta victoria, Milan reafirma su estatus entre los mejores sprinters del mundo y deja claro que no solo domina en velocidad pura, sino también en finales exigentes.
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