
Un día impredecible bajo la lluvia
La penúltima etapa del Tour de Francia 2025 no fue una jornada de transición cualquiera. Aunque no hubo alta montaña, los cuatro puertos del día entre Nantua y Pontarlier ofrecieron el terreno perfecto para los valientes. Bajo condiciones lluviosas y con un pelotón tenso, se cocinó una fuga con sabor a sorpresa que terminó dándole la gloria a Kaden Groves.
El australiano, conocido más por su velocidad que por su resistencia, fue protagonista de una escapada numerosa que se gestó desde los primeros kilómetros. Junto a nombres como Tim Wellens, Frank van den Broek y Pascal Eenkhoorn, Groves se mantuvo atento, dosificó energías y aprovechó cada momento de caos.
Problemas para los favoritos al inicio
El inicio fue turbulento. Mientras algunos corredores atacaban sin tregua, otros como Oscar Onley, cuarto en la general, quedaban atrapados en un segundo grupo. Su rival directo, Felix Gall, también perdía contacto. Por suerte para ambos, la situación se corrigió pronto. Sin embargo, el pelotón tardó en estabilizarse y eso abrió la puerta a que se consolidara una fuga importante.
Una fuga de peso con sabor a clásico
La escapada, finalmente formada por trece corredores, incluía a Groves, Trentin, Romeo, Van den Broek, Eenkhoorn, Grégoire y otros hombres de calidad. Aunque el pelotón permitió cierta ventaja, equipos como Jayco AlUla vigilaban la situación ante el riesgo de perder posiciones en la general.
En la Côte de Thésy (3,5 km al 9%), Jordan Jegat fue quien rompió el grupo. Sweeny lo alcanzó y se fue por delante. Pero el empuje no duró mucho y pronto otros como Van den Broek, Groves y Stewart entraron en acción, reagrupándose antes de la última subida.
Caídas, tensión y una jugada maestra
El tramo final fue una mezcla de ambición y accidentes. Iván Romeo, con una ofensiva agresiva en descenso, terminó en el suelo junto a Grégoire. Esto dejó adelante a Groves, Stewart y Van den Broek. Sin embargo, cuando Stewart pidió relevos y Van den Broek se negó, Groves aprovechó el desconcierto.
Fue un ataque silencioso, sin espectáculo, pero eficaz. El ciclista de Alpecin-Deceuninck abrió hueco rápidamente y no volvió a mirar atrás. Van den Broek intentó darle caza en solitario, pero Groves resistió con autoridad y se llevó la tercera victoria de su equipo en esta edición.
Un triunfo inesperado para un velocista
Lo de Kaden Groves fue más que una victoria; fue una declaración de capacidades. En una etapa diseñada para los escaladores camuflados entre los cazaetapas, el australiano demostró que no necesita una llegada masiva para brillar. Con valentía, inteligencia y fuerza, supo reinventarse como un hombre completo.
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