
La Brabantse Pijl vuelve a escena este 17 de abril como una de las pruebas más particulares del calendario belga, ese punto exacto donde las clásicas adoquinadas dan paso al terreno explosivo de las Ardenas. Un escenario perfecto para corredores agresivos y con lectura táctica.
Historia y prestigio de una clásica clave
Desde su primera edición en 1961, la carrera ha construido un palmarés de enorme peso con nombres como Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck, Johan Museeuw y Philippe Gilbert. En tiempos más recientes, campeones como Peter Sagan, Mathieu van der Poel o Julian Alaphilippe también han dejado su huella.
En la última década, la lista de ganadores mantiene ese nivel, con figuras como Tom Pidcock, Benoît Cosnefroy y Remco Evenepoel, quien el año pasado se impuso tras un cerrado sprint ante Wout van Aert.
Un recorrido que castiga cada error
La edición 2026 se disputará entre Beersel y Overijse sobre 162,5 kilómetros, en un trazado diseñado para “puncheurs” y especialistas de clásicas. La clave estará en el circuito final, donde en apenas 20 kilómetros se concentran cuatro subidas, dos de ellas sobre adoquines.
El punto más determinante suele ser la Moskesstraat, un ascenso de 500 metros al 8% con pavé, situado a poco más de 10 kilómetros de la meta. Allí suelen producirse los ataques más decisivos.
Sin embargo, el final no es completamente selectivo, lo que obliga a los corredores a gestionar energías con precisión, ya que incluso los más rápidos pueden llegar desgastados.
Carrera impredecible por naturaleza
La combinación de subidas cortas, ritmo elevado y diferentes tipos de terreno convierte la Brabantse Pijl en una prueba difícil de controlar. Los equipos rara vez logran imponer dominio total, lo que abre la puerta a múltiples escenarios.
Los ataques lejanos, los movimientos tácticos y los pequeños grupos suelen definir al ganador en una jornada donde la intuición es tan importante como la fuerza.
Favoritos y candidato sorpresa
Entre los nombres destacados aparecen Romain Grégoire y Mauro Schmid como principales aspirantes, gracias a su capacidad de moverse en finales exigentes.
Un escalón por debajo, pero con opciones claras, figuran corredores como Tim Wellens —quien busca brillar en su regreso—, Florian Vermeersch y Quinten Hermans.
El abanico de candidatos es amplio, con ciclistas capaces de aprovechar cualquier descuido del grupo principal. En ese contexto, la apuesta apunta hacia Mauro Schmid como posible vencedor en una carrera abierta hasta el último kilómetro.
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