
Una etapa que no olvidará jamás
Michael Woods, experimentado ciclista canadiense del Israel–Premier Tech, vivió uno de los episodios más curiosos —y humanos— del Tour de Francia 2025 durante la décima etapa. Aunque no logró brillar en la jornada montañosa del Macizo Central, su experiencia quedará grabada en su memoria… y probablemente también en la del dueño de una camper francesa.
Mientras formaba parte de la escapada del día, Woods comenzó a sentir un malestar estomacal que pronto se convirtió en una urgencia ineludible. “Intenté seguir pedaleando y respirar hondo, pero de repente me di cuenta de que estaba teniendo mi propio momento Tom Dumoulin”, escribió en su sitio web oficial, recordando al neerlandés que tuvo que detenerse en pleno Giro 2017 para atender una necesidad fisiológica.
«¿Voy a hacerme en los pantalones?»
Woods describió con absoluta honestidad el dilema al que se enfrentó: “Hacer el número dos a un lado de la carretera en el Tour no es viable. Hay demasiada gente mirando, incluso orinar ya es un reto”, confesó. “Pensé: ¿voy a hacerme en los pantalones?”, relató con humor. Fue entonces cuando se le encendió una idea salvadora: las campers.
Una solución sobre ruedas… literalmente
En medio del caos interno, Woods se dirigió directamente a una de las muchas casas rodantes estacionadas junto al recorrido. “Grité en francés: ‘toilette, toilette, toilette’. Quiero agradecer al amable, aunque claramente confundido, propietario de la camper. Y también pedirle disculpas por el estado en que quedó su baño. Digamos que consumir 120 gramos de carbohidratos por hora durante cuatro horas… no sale del cuerpo de forma amable”.
Entre la vergüenza y la risa
Después de completar su parada de emergencia, Woods salió de la camper con la dignidad algo afectada, mientras una multitud de espectadores lo observaba sin entender del todo qué acababa de pasar. “Estuve dentro más tiempo del que quisiera admitir. Cuando retomé la carrera, me encontré con Julian Alaphilippe. Le conté lo que me había pasado y los dos nos reímos a carcajadas”, concluyó el canadiense.
En una competencia donde todo parece estar medido al milímetro, Michael Woods demostró que incluso los atletas de élite pueden tener momentos terrenales… y cómicos.
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