
El Giro d’Italia quedó prácticamente definido en la última gran jornada de montaña. Jonas Vingegaard volvió a demostrar que fue el corredor más fuerte de toda la carrera y conquistó en solitario la etapa 20 con una exhibición en Piancavallo para asegurar de manera definitiva la maglia rosa.
El líder del Team Visma | Lease a Bike atacó a más de 10 kilómetros de meta y nadie pudo seguir su ritmo. El danés se encaminó hacia su quinta victoria de etapa en este Giro, coronando una semana final dominante en la montaña.
Una etapa cargada de homenaje y tensión
La jornada comenzó en Gemona del Friuli con un emotivo homenaje a las víctimas del terremoto ocurrido en 1976. Incluso Vingegaard llevó una maglia rosa especial con el mensaje: “Friuli agradece y no olvida”.
Después del acto simbólico, la carrera arrancó con numerosos intentos de fuga hasta que siete corredores lograron consolidar la escapada del día. Entre ellos aparecían Andreas Leknessund, Jack Haig, Larry Warbasse y Guillermo Thomas Silva.
El Visma nunca permitió que la diferencia creciera demasiado y controló cada movimiento pensando claramente en el ascenso final a Piancavallo.
Ciccone aseguró la montaña
En el primer paso por Piancavallo, Giulio Ciccone aprovechó para sumar los puntos necesarios que le garantizaron matemáticamente la maglia azzurra de la montaña, siempre y cuando logre llegar a Roma.
Mientras tanto, adelante la fuga comenzaba a romperse con el paso de los kilómetros y varios ataques reorganizaban constantemente la carrera.
El golpe definitivo de Vingegaard
Todo cambió cuando inició el ascenso final. Victor Campenaerts volvió a endurecer el ritmo para Visma antes de apartarse y dejar a Vingegaard acompañado únicamente por Sepp Kuss, Bart Lemmen y Davide Piganzoli.
A falta de 11 kilómetros llegó el movimiento esperado. Vingegaard aceleró con violencia y solo Felix Gall pudo intentar seguirlo durante unos segundos.
Sin embargo, el austríaco terminó cediendo rápidamente y el líder del Giro se marchó completamente solo hacia la cima. En el camino fue alcanzando uno a uno a los supervivientes de la fuga hasta quedarse como único hombre al frente de la carrera.
Detrás, la pelea por el podio tuvo algo de tensión con movimientos de Derek Gee y Jai Hindley, aunque finalmente el grupo de favoritos volvió a reagruparse.
Eulálio resistió de blanco
La clasificación de jóvenes también vivió sus últimos movimientos. Davide Piganzoli intentó un ataque final para descontar tiempo, pero Afonso Eulálio respondió con fuerza y defendió con éxito la maglia blanca.
El portugués incluso lanzó un acelerón en los kilómetros finales para dejar atrás a varios rivales directos y mantener viva una de las grandes sorpresas del Giro.
Mientras tanto, adelante, Vingegaard tuvo tiempo para celebrar antes de cruzar la meta. Puño arriba, sonrisa tranquila y una imagen repetida durante toda la carrera: la maglia rosa rodando sola mientras el resto pelea por lo que queda detrás.
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