
La contrarreloj de la etapa 10 del Giro d’Italia dejó una sensación extraña para Jonas Vingegaard. Aunque el líder del Team Visma | Lease a Bike logró descontarle casi dos minutos a Afonso Eulálio en la clasificación general, el esperado asalto a la maglia rosa nunca llegó.
El danés arrancó la jornada a 2:24 del liderato y muchos lo señalaban como el gran favorito para salir vestido de rosa tras los 42 kilómetros entre Viareggio y Massa. Sin embargo, terminó la etapa en la posición 13, a tres minutos del vencedor Filippo Ganna, y aunque recortó 1:57 frente a Eulálio, el portugués conservó el liderato por apenas 27 segundos.
“Terrible. Fue terrible”
Lejos de maquillar su actuación, Vingegaard fue completamente sincero al analizar la jornada. En declaraciones a Cycling Pro Net, el danés reconoció que nunca se sintió cómodo sobre el recorrido.
“Terrible. Fue terrible”, confesó. “Era una contrarreloj muy larga y completamente plana, y no es mi especialidad hacer una crono plana como esta”.
La etapa representaba una gran oportunidad para el doble campeón del Tour, especialmente después de haber ganado las dos llegadas en alto disputadas hasta ahora en este Giro, en Blockhaus y Corno alle Scale. Todo apuntaba a que el cambio de mando en la general llegaría en la crono, pero el recorrido no favoreció sus características.
El recorrido benefició a los más potentes
Vingegaard admitió que este tipo de cronos suelen favorecer a corredores con mayor potencia absoluta y mejor adaptación a terrenos completamente llanos.
“Nunca he sido especialmente bueno en este tipo de esfuerzo”, explicó. “Y sinceramente creo que hoy salí bastante bien de la situación”.
El danés también coincidió en que el trazado terminó beneficiando a corredores físicamente más corpulentos y especialistas en potencia sostenida, algo que quedó reflejado en el rendimiento de hombres como Derek Gee y Ben O’Connor.
“Sí, eso creo”, señaló. “Una contrarreloj completamente plana como esta beneficia un poco más a los corredores grandes. Cuanta más potencia tienes, mejor es”.
Mientras tanto, Thymen Arensman aprovechó la jornada para meterse de lleno en la pelea por el podio tras terminar segundo en la etapa y ascender al tercer lugar de la clasificación general.
El Giro sigue abierto
A pesar de no haber conseguido la camiseta rosa, Vingegaard mantiene una posición muy favorable pensando en la segunda mitad de la carrera. El danés continúa siendo uno de los grandes favoritos para ganar el Giro y todavía tiene por delante varias etapas de alta montaña donde puede marcar diferencias.
Además, sigue liderando la clasificación de la montaña con la maglia azul, algo que el propio corredor valoró positivamente.
“Cada día con una camiseta es un placer y algo que debes disfrutar”, afirmó. “Así que claro que también estoy feliz con la camiseta azul. Eso no es un problema. Al final, creo que estoy en una buena posición”.
El desenlace de la contrarreloj no produjo el golpe definitivo que muchos esperaban, pero sí dejó la carrera completamente abierta. Eulálio resistió otro día vestido de rosa, aunque Vingegaard ya se encuentra prácticamente encima suyo en la general y todavía quedan las etapas más duras del Giro.
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