
La montaña finalmente terminó inclinando el Giro d’Italia hacia Jonas Vingegaard. El líder del Team Visma | Lease a Bike firmó una exhibición colectiva junto a su equipo en la etapa 14 y consiguió adueñarse por primera vez en su carrera de la maglia rosa tras imponerse en la llegada a Pila.
El danés sumó su tercera victoria parcial en esta edición después de un ataque definitivo a menos de cinco kilómetros de meta, en una jornada donde Visma controló completamente la carrera desde los primeros ascensos en el Valle de Aosta.
La gran víctima del día fue Afonso Eulálio, quien no pudo resistir el ritmo impuesto en la subida final y cedió el liderato después de más de una semana vestido de rosa.
Visma endureció la carrera desde el inicio
La etapa comenzó con una actitud agresiva de Visma desde los primeros kilómetros. El equipo neerlandés tomó el mando del pelotón apenas empezó la montaña y dejó claro que el objetivo era desgastar completamente a sus rivales antes de Pila.
La subida a Saint-Barthélemy empezó a generar las primeras diferencias importantes. Corredores velocistas como Jonathan Milan quedaron rápidamente rezagados, mientras que Christian Scaroni terminó abandonando la carrera debido a una fuerte inflamación en garganta y vías respiratorias acompañada de fiebre.
A pesar del control de Visma, una numerosa escapada logró consolidarse con nombres importantes como Enric Mas, Einer Rubio, Jhonatan Narváez, Giulio Ciccone, Aleksandr Vlasov y Wout Poels.
Sin embargo, el equipo de Vingegaard jamás permitió que la diferencia creciera demasiado.
Narváez y Ciccone también dejaron huella
La fuga sirvió para animar varias clasificaciones secundarias. Narváez aprovechó el sprint intermedio de Roisan para sumar puntos importantes y superar virtualmente a Paul Magnier en la pelea por la maglia ciclamino.
Mientras tanto, Ciccone protagonizó una enorme actuación en la montaña, acumulando puntos clave en varios puertos y metiéndose de lleno en la lucha por la clasificación de escaladores.
Pero mientras la escapada jugaba sus cartas, Visma continuaba reduciendo diferencias de manera implacable desde atrás.
Eulálio se hundió en Pila
La subida final hacia Pila terminó siendo el escenario perfecto para la ofensiva de Visma. Primero fue Victor Campenaerts quien endureció el ritmo, y posteriormente Sepp Kuss aumentó todavía más la velocidad del grupo de favoritos.
El desgaste empezó a cobrar víctimas importantes. Ben O’Connor cedió terreno y poco después Eulálio terminó descolgándose a unos nueve kilómetros de meta.
El portugués intentó resistir junto a Derek Gee y Mathys Rondel, pero terminó perdiendo definitivamente contacto.
La maglia rosa comenzaba a desaparecer lentamente bajo la presión constante de Visma.
El ataque definitivo de Vingegaard
Con la fuga ya neutralizada, el último trabajo lo realizó Davide Piganzoli, quien seleccionó todavía más el grupo antes del ataque final de Vingegaard.
A falta de 4,6 kilómetros, el danés lanzó una aceleración contundente que nadie pudo seguir. Felix Gall optó por mantener su propio ritmo y limitar pérdidas, mientras detrás cada corredor comenzaba una batalla individual.
Egan Bernal, Thymen Arensman, Jai Hindley y Giulio Pellizzari quedaron repartidos en pequeños grupos mientras Vingegaard se dirigía en solitario hacia la victoria.
No necesitó sacar diferencias enormes. La demostración de control colectivo y fortaleza individual fue suficiente para finalmente tomar el liderato del Giro y confirmar que ahora es el gran favorito rumbo a Roma.
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