
Jonas Vingegaard dio otro golpe demoledor en el Giro d’Italia y confirmó que sigue siendo el hombre más fuerte de la carrera. El líder del Team Visma | Lease a Bike conquistó la etapa 16 con una exhibición en la subida final a Carì, ampliando además su ventaja en la clasificación general.
La primera gran llegada en alto de la tercera semana dejó nuevamente al danés muy por encima de sus rivales, logrando su cuarta victoria parcial en esta edición y una de las actuaciones más contundentes de todo el Giro.
Visma controló la carrera desde el inicio
La etapa arrancó en Bellinzona con apenas 113 kilómetros, pero el recorrido escondía una enorme dureza montañosa. Aunque hubo intentos de fuga desde temprano, el pelotón nunca permitió que la escapada tomara demasiada ventaja.
Lidl-Trek y UAE Team Emirates – XRG trabajaron inicialmente para mantener todo bajo control hasta que aparecieron las primeras subidas importantes.
Más adelante se consolidó un grupo de punta con nombres peligrosos como Giulio Ciccone, Diego Ulissi, Chris Harper, Einer Rubio y Jhonatan Narváez.
Sin embargo, el ritmo impuesto por Visma evitó que la fuga se volviera realmente peligrosa.
Narváez aprovechó el día para asumir el liderato de la clasificación por puntos, pero la verdadera batalla esperaba en el ascenso final a Carì, una subida de 11,6 kilómetros con pendientes superiores al 8%.
El ataque definitivo de Vingegaard
Ya en la subida decisiva, el equipo neerlandés volvió a ejecutar un trabajo perfecto. Primero apareció Victor Campenaerts endureciendo el paso y luego Davide Piganzoli terminó de destruir el grupo de favoritos.
La selección fue inmediata. Giulio Pellizzari cedió primero, mientras corredores como Felix Gall, Thymen Arensman, Jai Hindley y Egan Bernal intentaban resistir.
Con más de seis kilómetros todavía por recorrer, Vingegaard lanzó el ataque definitivo.
Gall fue el único que intentó seguir inicialmente el cambio de ritmo, pero rápidamente terminó cediendo ante la superioridad del danés.
A partir de ahí, la etapa quedó completamente sentenciada.
Una maglia rosa cada vez más sólida
Vingegaard cruzó la meta en solitario, consiguiendo su primera victoria vestido con la maglia rosa y ampliando considerablemente su ventaja sobre todos los aspirantes al título.
Detrás de él, Gall terminó segundo, mientras Arensman, Hindley y Derek Gee protagonizaron la pelea por minimizar pérdidas.
Las diferencias entre los perseguidores fueron pequeñas, pero el gran ganador del día volvió a ser el líder del Giro, que ahora parece cada vez más firme rumbo al título en Roma.
Después de varias jornadas de dominio táctico, esta vez Vingegaard también dejó claro que en la montaña sigue estando un escalón por encima del resto del pelotón.
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