
El Infierno del Norte tuvo un desenlace vibrante con Wout Van Aert imponiéndose en el sprint final en el velódromo de Roubaix, superando a Tadej Pogacar en una de las ediciones más intensas de la clásica francesa.
Una carrera marcada por el caos
Desde los primeros kilómetros, la competencia estuvo cargada de incidentes. Pogacar, señalado como el gran favorito, sufrió problemas mecánicos que condicionaron su rendimiento en varios momentos de la prueba.
A esto se sumó la situación de Mathieu Van der Poel, quien también enfrentó dificultades con su bicicleta a falta de aproximadamente 90 kilómetros para la meta, quedando rezagado y obligado a iniciar una persecución exigente.
Selección natural rumbo al final
Con el paso de los kilómetros, la carrera se fue rompiendo hasta dejar a Van Aert y Pogacar en cabeza a unos 60 kilómetros del final. Ambos corredores resistieron los ataques y mantuvieron el pulso hasta llegar al mítico velódromo.
Allí, todo se definió al sprint, donde el belga mostró mayor explosividad para quedarse con una victoria de gran prestigio.
Un triunfo de peso en las clásicas
La victoria de Van Aert no solo confirma su capacidad en este tipo de pruebas, sino que también le permite imponerse ante uno de los grandes referentes del ciclismo actual.
Roubaix volvió a demostrar su dureza y su carácter impredecible, en una jornada donde sobrevivir fue tan importante como tener piernas para ganar.
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