
Un diagnóstico honesto para empezar de nuevo
Thomas Gloag ha decidido enfrentar su realidad sin excusas. Tras dos temporadas lejos de su mejor nivel, el británico reconoció que su paso por el Team Visma | Lease a Bike fue más duro de lo que imaginaba, especialmente cuando tuvo que adaptarse a los exigentes volúmenes de entrenamiento del equipo neerlandés.
En declaraciones recopiladas por Cycling Weekly, fue directo:
“Tengo que ser honesto y decir que siempre he tenido problemas con el volumen… Cuando fui a una concentración en altura con Visma en 2023, fui por lejos el peor corredor”.
Para un equipo que basa su rendimiento en cargas constantes y meticulosas, el impacto fue inmediato. Para Gloag, en cambio, se convirtió en el punto de inflexión para replantear toda su carrera.
Entre lesiones, regresos y la frustración de no despegar
Su trayectoria parecía destinada al ascenso continuo: sexto en la Volta a la Comunitat Valenciana 2023, debut en el Giro y una victoria de etapa tras recuperarse de una rótula fracturada. Sin embargo, la mala fortuna no le dio tregua. Una fractura de codo volvió a frenarlo, y entre 2024 y 2025 su rendimiento se volvió irregular.
Con franqueza, él mismo resumió su rendimiento:
“La temporada pasada y en 2023 empecé bastante fuerte y terminé bien, pero entre marzo y septiembre no fui tan competitivo. Estar lejos del máximo nivel durante seis meses es mucho tiempo”.
Gloag reconoce que su principal déficit viene desde su etapa juvenil: apenas acumulaba diez horas semanales de entrenamiento. El “motor” que muchos daban por hecho aún necesitaba construirse desde cero.
“Mi capacidad para manejar grandes volúmenes nunca ha sido muy buena, y siempre ha sido mi talón de Aquiles”.
El salto a Q36.5: un nuevo ambiente para crecer
Aunque Visma había dejado la puerta abierta para su continuidad, el británico comprendió que era necesario cambiar de entorno para evolucionar. Su conclusión fue clara:
“Ellos tienen tantos corredores fantásticos, y creo que pasarme a Q36.5, un equipo en crecimiento que debería correr las tres Grandes Vueltas el próximo año, era una mejor opción para mí”.
Además, se reencontrará con personas clave en su desarrollo: Tom Pidcock, Fred Wright y especialmente el entrenador Kurt Bogaerts, quien siempre confió en él.
“Kurt se la jugó por mí y eso significó mucho… Él y la gente a su alrededor son realmente inteligentes, y al final fue una decisión fácil”.
Lo que aprendió en Visma: la importancia de lo básico
Lejos del resentimiento, Gloag valora la experiencia vivida en el conjunto neerlandés, al que considera una escuela de profesionalismo.
“Fue el mejor lugar del mundo para aprender cómo funcionan las cosas, porque en Visma recibes una clase magistral sobre cómo ser un ciclista profesional”.
También desmontó algunos mitos sobre la cultura del equipo:
“Hay tanto énfasis en lo último en tecnología… Pero lo llamativo, lo que es emocionante de leer, no contribuye a un rendimiento significativamente mejor. Lo básico es el 95 por ciento del deporte”.
Un 2026 para demostrar constancia
Q36.5 tendrá acceso garantizado a todas las Grandes Vueltas, pero Gloag asegura que la etiqueta de la carrera no le obsesiona.
“Me encantaría volver a una Gran Vuelta… pero no me preocupa si es el Giro o un criterium en Crystal Palace. Lo principal que quiero es montar la bicicleta rápido de forma más constante y estar al frente de las carreras. El objetivo es claro: estar menos atrás y más adelante”.
Su franqueza, poco habitual en un joven aspirante a grandes vueltas, deja claro que 2026 será un año para reconstruirse desde lo esencial.
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