
Después de catorce años formando parte del poderoso bloque de Team Sky e INEOS Grenadiers, Salvatore Puccio anunció su retiro del ciclismo profesional. El italiano, símbolo de lealtad y compromiso, deja atrás una época dorada, pero también un pelotón que —según él— ya no reconoce.
En conversación con TuttoBiciWeb, el corredor fue contundente:
“Es extremadamente peligroso. Casi nadie frena ya; si reduces la velocidad un instante, pierdes cuarenta posiciones, y recuperar es brutal. Si dejas un pequeño hueco, alguien se lanza de inmediato. No es cuestión de piernas, es mental. Los accidentes que se ven en televisión son apenas el uno por ciento de lo que realmente ocurre en el grupo.”
Con esa frase, Puccio resume el ambiente frenético que hoy domina las carreteras. Para él, la velocidad, la presión constante y la falta de control han transformado el ciclismo en un deporte mucho más arriesgado que el que conoció al inicio de su carrera.
El cambio radical del ciclismo moderno
El 2025 no fue un año fácil para el siciliano. Una fractura de muñeca antes del Tour de los Alpes le impidió correr el Giro de Italia, la misma carrera donde vivió uno de sus mayores recuerdos: vestir la maglia rosa en 2013.
Al regresar a la competencia, notó de inmediato cuánto había cambiado el nivel de exigencia:
“El ciclismo ha cambiado muchísimo, ahora es mucho más demandante. El invierno pasado entrenaba tres veces al día para mantenerme competitivo. También la nutrición ha cambiado: antes salíamos a rodar cinco horas después de una tortilla; hoy llevas los bolsillos llenos de geles y aprendes a absorber 120 gramos de carbohidratos por hora.”
Ese ritmo, reconoció, ha pasado factura.
“El caos empieza desde el kilómetro cero. Hace poco alcancé 84 kilómetros por hora en un descenso y sentí miedo. Lamentablemente, creo que esto solo va a empeorar.”
Un gregario ejemplar y un hombre de equipo
Puccio ha sido uno de los rostros más constantes en la historia del Team Sky/INEOS, donde debutó en 2011. Fiel a un mismo maillot durante toda su carrera, fue un compañero de confianza para Bradley Wiggins, Geraint Thomas, Egan Bernal y Filippo Ganna.
“Siempre usé la misma camiseta porque me sentía bien en este equipo. Vi pasar a muchos compañeros, pero yo preferí la estabilidad y la calma. No me gusta el cambio”, confesó.
A lo largo de sus años como gregario, nunca levantó los brazos como vencedor, pero asegura que su satisfacción no depende de eso:
“Cada victoria de mis compañeros fue como si fuera mía. Tuve la fortuna de correr junto a verdaderos campeones. Para un gregario eso lo es todo: puedes darlo todo, pero si tu líder no gana, tu esfuerzo no cuenta.”
Un nuevo comienzo desde el coche del equipo
Sus últimas pedaladas profesionales fueron en casa: Giro dell’Emilia, Tre Valli Varesine e Il Lombardia. Pero Puccio no piensa alejarse del ciclismo. Ya se inscribió en el curso de la UCI para convertirse en director deportivo, con la intención de continuar dentro del pelotón, aunque desde otro rol.
“Me gustaría pasar al coche del equipo, incluso en otra escuadra. Me inspiro en Matteo Tosatto, lleno de carisma, y en Dario David Cioni, más tranquilo y reflexivo. Me gustaría situarme entre ambos.”
Después de más de una década entregado al trabajo colectivo, el italiano cierra el capítulo sin lamentos:
“Estoy inmensamente feliz con mi carrera. A pesar del cansancio, la repetiría desde el principio.”
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