
Un corredor incómodo consigo mismo
Remco Evenepoel no ha ocultado su inconformidad tras lo vivido en el Critérium du Dauphiné 2025. A pesar de marcar un tiempo destacado en la contrarreloj, terminó cuarto en la clasificación general, cediendo más de cuatro minutos ante el intratable Tadej Pogacar. Para un corredor de su nivel, y a tan solo dos semanas del Tour de Francia, este resultado ha encendido las alarmas tanto dentro como fuera de su equipo.
Dirk De Wolf, exprofesional cercano a la familia Evenepoel, compartió con Het Nieuwsblad un retrato crudo del momento que vive el belga. “Está furioso”, aseguró. “Está solo. Eso tiene que mejorar”.
Una frustración que no es solo personal
De Wolf explicó que la molestia de Evenepoel no está dirigida únicamente a su propio rendimiento, sino también a la estructura que lo rodea. El corredor no se sintió respaldado en los tramos clave del Dauphiné: “Cuarenta corredores adelante y nadie de su equipo con él. Incluso tuvo que buscar sus propios refrigerios. Eso debe cambiar para el Tour”.
Este tipo de aislamiento ya había sido evidente en 2024, cuando Evenepoel fue séptimo en el mismo evento. Sin embargo, logró recuperarse con una gran actuación en el Tour: ganó una etapa, se llevó el maillot blanco y terminó tercero en la general. Ahora, con la baja por lesión de Mikel Landa, uno de sus principales escuderos, la historia amenaza con repetirse… pero sin el mismo margen de maniobra.
¿Ajustes posibles en dos semanas?
Aunque algunos dudan de que el equipo pueda realizar correcciones efectivas en tan corto tiempo, De Wolf se aferra a ciertos nombres clave. “Ilan Van Wilder estará. No creo en Paret-Peintre. Si un francés no rinde en el Dauphiné, algo pasa”, afirmó. También recordó que el simple hecho de tener un compañero visible en carrera puede marcar la diferencia: “El año pasado decían que Landa no hizo nada. Pero estuvo. Ver a tu compañero ya ayuda”.
¿Olvidar la general y cambiar la estrategia?
Más allá del respaldo en carrera, se empieza a debatir si Remco debe replantearse su rol en la lucha por la clasificación general. De Wolf fue contundente: “Si yo fuera Remco, me limpiaría el trasero con la general”. Añadió que el estilo del belga no encaja con las estrategias pasivas: “Eso de esperar como Simon Yates en el Giro, eso no es para él. Tiene que atacar”.
Johan Museeuw, otra leyenda del ciclismo belga, coincide en que el enfoque debe ser diferente este año: ir por victorias de etapa y soñar, por qué no, con vestirse de amarillo tras la contrarreloj. De Wolf lo resumió bien: “Si atacas en el camino, los demás te siguen. Y si eres lo suficientemente bueno, la general llega sola”.
Un Tour sin margen para errores
Con Pogacar en un nivel superlativo y sin contar con una estructura sólida, Remco enfrenta el Tour con una mezcla de rabia, orgullo y ambición. Lo que decida hacer, será bajo presión. Pero si algo ha demostrado este joven prodigio es que no se rinde fácilmente. El león está herido… y puede rugir más fuerte que nunca.
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