
A pocos días de una de las carreras más impredecibles del calendario, la UCI ha encendido la polémica con una decisión que golpea directamente a uno de los equipos más potentes del pelotón: la prohibición del sistema de presión de neumáticos de Visma justo antes de París-Roubaix 2026.
Un veto inesperado en el peor momento
La noticia cayó como un balde de agua fría. Cuando todo apuntaba a que la innovación tecnológica sería clave en el “Infierno del Norte”, la UCI decidió frenar el uso del sistema desarrollado por Visma, una herramienta diseñada específicamente para enfrentar los sectores de adoquines.
El anuncio llegó sin margen de reacción y con la carrera a la vuelta de la esquina, alterando la preparación de uno de los equipos llamados a pelear por la victoria.
Tecnología pensada para sobrevivir al caos
París-Roubaix no es una carrera convencional. Sus más de 50 kilómetros de pavé obligan a los ciclistas a alternar constantemente entre asfalto y superficies irregulares, donde cada detalle cuenta.
El sistema permitía ajustar la presión de los neumáticos en plena competencia: reducirla para ganar agarre y comodidad en los tramos de adoquines, y aumentarla para mejorar la velocidad en carretera. Una ventaja estratégica en una prueba donde los pinchazos, el posicionamiento y el control de la bicicleta suelen definir todo.
En una edición 2026 con sectores más exigentes desde el inicio, su impacto podía ser aún mayor.
La explicación de la UCI no convence
Desde el equipo neerlandés no tardaron en reaccionar. Mathieu Heijboer, jefe de rendimiento, reveló cómo se enteraron de la decisión:
“Recibimos una carta hace dos semanas indicando que el sistema está prohibido hasta el final de la temporada”.
El argumento de la UCI gira en torno a las reglas de disponibilidad comercial, cuestionando si el sistema cumple con los requisitos luego de que la empresa desarrolladora entrara en bancarrota a comienzos de año.
Sin embargo, la medida ha dejado más dudas que certezas dentro del equipo.
Sin aviso previo y con uso reciente
La molestia crece por la forma en que se comunicó la decisión. Desde Visma consideran que no hubo claridad ni anticipación:
“Una historia vaga”.
Además, recalcan que el sistema había sido utilizado recientemente sin inconvenientes:
“Tampoco hubo ninguna advertencia previa. De hecho, todavía lo usamos en el GP Denain”.
“Esto no es coincidencia”
El momento elegido para la prohibición no pasó desapercibido dentro del equipo:
“Eso, por supuesto, no es coincidencia”.
Con sanciones que pueden ir desde advertencias hasta la descalificación, el margen de error es inexistente:
“Es un riesgo que obviamente no vamos a tomar”.
Impacto directo en Van Aert
El principal afectado en lo deportivo es Wout van Aert, quien sigue buscando conquistar por primera vez la París-Roubaix. En una carrera donde los detalles mínimos pueden inclinar la balanza, perder una herramienta diseñada para este terreno no es menor.
Consultado sobre si esta decisión afecta sus opciones, la respuesta fue contundente:
“Sí”.
Menos variables en una carrera impredecible
París-Roubaix siempre ha sido sinónimo de caos controlado, donde la mecánica, la táctica y la fortuna juegan un papel tan importante como la fuerza.
Este año, sin embargo, una de esas variables ha sido eliminada antes incluso de tomar la salida. Y en una prueba donde todo puede decidirse por milímetros, esa ausencia podría marcar la diferencia.
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