
El esloveno celebra su cuarto Tour y deja entrever que el adiós no está tan lejos
Tadej Pogacar volvió a hacer historia. Por cuarta vez, el ciclista esloveno se coronó campeón del Tour de Francia, sumando a sus triunfos de 2020, 2021 y 2024 este nuevo logro en 2025. Aunque no pudo rematar con la victoria de etapa en Montmartre —donde fue superado por un impresionante Wout van Aert—, el líder del UAE Team Emirates volvió a vestirse de amarillo en París y se mostró profundamente satisfecho.
“Estoy sin palabras por haber ganado cuatro Tours de Francia, seis veces seguidas en el podio… Este se siente especialmente increíble y estoy muy orgulloso de poder llevar este maillot amarillo”, declaró al llegar a meta. Su sonrisa lo decía todo: había alcanzado lo más alto otra vez.
Claves de su triunfo
Aunque en la última jornada no tenía muchas ganas de correr —“No tenía energía para motivarme a competir hoy”—, Pogacar explicó que el trabajo en equipo fue la piedra angular de su éxito. “Todo empezó con la forma en que comenzamos a correr con el equipo. Teníamos un gran ambiente, un gran espíritu. Luchamos desde el primer día”, confesó. Para él, la etapa 5 y la subida al Mur-de-Bretagne fueron señales claras de que estaba en forma para pelear por el título.
Luego, la segunda semana marcó un punto de quiebre. Allí consolidó su ventaja y pudo afrontar con más tranquilidad los últimos días de carrera.
Una rivalidad que hizo historia
Por quinto año consecutivo, Pogacar y Jonas Vingegaard terminaron primero y segundo en el Tour. La rivalidad entre ambos ha marcado una época y ha elevado el nivel de la competencia. “Hablamos un poco durante el neutral. Comentamos cuánto ha cambiado todo en los últimos cinco años compitiendo uno contra el otro. Nos hemos empujado mutuamente al límite. Ha sido una experiencia dura competir con Jonas, pero debo decirle que lo respeto y felicito por su lucha e increíble carrera”, afirmó Pogacar.
Entre el descanso y la reflexión
Luego de semanas de desgaste físico y mental, Pogacar piensa en descansar: “Ahora es momento de celebrar. Todos lo hacemos de forma diferente. Yo quiero celebrarlo en paz esta semana, con buen clima —no como el de aquí— y disfrutar de días tranquilos en casa”, dijo entre risas.
Pero en medio del festejo, también hubo espacio para la introspección. En una conversación con L’Équipe, el esloveno soltó una frase que ha encendido las alarmas entre los fanáticos:
“No creo que me retire de inmediato, pero tampoco me veo mucho más tiempo en esto. Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028 son uno de mis objetivos… Después de eso, tal vez empiece a pensar en el retiro. Ya veremos”, expresó con serenidad.
El campeón, aún en la cima, parece tener la mirada puesta en el horizonte, donde el ciclismo sigue brillando, pero también aparece la posibilidad del adiós.
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