
A las puertas de una nueva temporada, Tadej Pogacar dejó claro que su ambición va más allá de seguir agrandando su leyenda en el Tour de Francia. En una extensa rueda de prensa, el esloveno habló sin rodeos sobre sus motivaciones, su calendario y un 2026 en el que las grandes clásicas ocupan un lugar preferente.
Roubaix por encima de un quinto Tour
Cuando se le planteó elegir entre ganar por primera vez París-Roubaix o conquistar el Tour de Francia por quinta vez, Pogacar fue contundente:
“Creo que elegiría Roubaix, porque ya gané el Tour cuatro veces. Creo que hay una diferencia mayor entre cero y uno que entre cuatro y cinco”.
Aunque reconoció que convertirse en plusmarquista absoluto del Tour también tiene valor —“Sí, sí importa”—, el reto de conquistar los adoquines parece pesar más en su balanza personal.
Un calendario 2026 marcado por las clásicas
Pogacar confirmó que su programa seguirá una línea muy similar a otros años, con una clara apuesta por las carreras de un día:
“Mi programa serán las clásicas, como casi todos los años. Empezaré con Strade Bianche, luego Milán-Sanremo, después Flandes, Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y luego veremos. Antes del Tour haré algunas carreras de una semana, como Romandía y Suiza. Tengo muchas ganas de los nuevos retos”.
La inclusión de París-Roubaix, junto a Sanremo, refuerza la idea de que 2026 será un año clave en su búsqueda de completar el palmarés más prestigioso del ciclismo.
Sanremo y Roubaix, la cima del desafío
Al imaginar un escenario ideal, Pogacar fue honesto sobre el peso simbólico de estas pruebas:
“Si alguna vez gano estas dos carreras, pensaría más o menos que no hay mucho más que se pueda hacer. Pero siempre hay algo más. Hay muchas vueltas de una semana que no he ganado todavía y también La Vuelta”.
Una reflexión que confirma que no vive obsesionado con tachar objetivos, sino con competir y disfrutar del proceso.
Clásicas vs grandes vueltas
El campeón del mundo explicó por qué las clásicas le resultan más ligeras emocionalmente que una gran vuelta:
“Las clásicas son carreras de un día, todo está centrado en ese día. En el Tour tienes presión cada día durante tres semanas. El Tour es mucho más estresante”.
Aun así, dejó claro que no cerrará ninguna puerta y que el equilibrio entre riesgo y ambición será clave, especialmente en pruebas como Roubaix, donde una caída puede comprometer el resto de la temporada.
Confianza, equipo y legado
Pogacar también destacó la fortaleza de su equipo y el valor humano del grupo:
“Pasas tres semanas de sufrimiento juntos por un objetivo y realmente creas un vínculo. Te conviertes en una familia”.
Con jóvenes talentos emergiendo cada año y rivales que siempre regresan al máximo nivel, el esloveno asume que mantenerse en la cima es tan difícil como llegar, pero lo afronta con serenidad y motivación intacta.
Un campeón que sigue buscando retos
Tras haber subido al podio en los cinco Monumentos de la temporada, Pogacar empieza a ser consciente de la magnitud de lo que está construyendo. En 2026, con Sanremo y Roubaix en el horizonte, su legado puede dar un giro histórico.
Pasión por el Ciclismo
Web desarrollada con IA
