
El campeón del mundo reconoce que la irrupción del francés lo obliga a seguir evolucionando.
El dominio de Tadej Pogacar en el ciclismo mundial parece no tener límites. Grandes Vueltas, monumentos y títulos mundiales han convertido al esloveno en la referencia absoluta del pelotón desde 2024. Sin embargo, el líder del UAE Team Emirates XRG dejó claro que no piensa relajarse, especialmente tras la explosiva aparición de Paul Seixas.
El éxito también se construye en equipo
Durante una entrevista concedida a RSI Sport antes del Tour de Romandie, Pogacar habló sobre la presión de estar en la cima y sobre la importancia de quienes lo rodean dentro del equipo.
“A veces me siento un poco mal por mis compañeros, porque al final solo aparece un corredor en el podio. Pero el trabajo que hacen los chicos, por ejemplo en Lieja, es mucho más duro y largo que el mío”, confesó el campeón mundial.
El esloveno incluso imaginó un futuro distinto para el ciclismo: “Que yo simplemente entregue la victoria. Quizás en el futuro me dé cuenta de que el equipo es más importante, y veremos después de la meta a todo el equipo junto en el podio. Sería una buena idea”.
La huella que dejó Vingegaard
El camino de Pogacar tampoco estuvo libre de golpes. Después de dominar en sus primeros años gracias a su talento natural, apareció Jonas Vingegaard para derrotarlo dos veces en el Tour de France durante 2022 y 2023.
Aquellas derrotas marcaron un punto de inflexión. Pogacar ajustó su preparación, cambió entrenadores y comenzó a trabajar con mayor obsesión en cada detalle. Desde entonces, prácticamente todo lo que toca se convierte en victoria.
Seixas, el nombre que lo obliga a evolucionar
Pero el ciclismo nunca se detiene y ahora surge una nueva amenaza. Con apenas 19 años, Paul Seixas ya conquistó pruebas como la Itzulia Basque Country y La Flèche Wallonne. Además, terminó segundo detrás de Pogacar tanto en Strade Bianche como en Liège–Bastogne–Liège.
Precisamente en la Lieja-Bastoña-Lieja ocurrió uno de los momentos que más impactó al esloveno. En pleno ataque sobre La Redoute, Seixas logró seguirle la rueda durante varios metros.
“Fue una buena sensación correr contra Paul. Tenía miedo de pensar: ‘Está en mi rueda, me rindo’ o algo así, pero él me impulsó más”, reconoció Pogacar.
Respeto absoluto por la nueva generación
Aunque el francés terminó cediendo después del esfuerzo, su rendimiento dejó una impresión profunda en el campeón del mundo. Pogacar destacó tanto su talento como su mentalidad.
“Porque creo que es un buen chico, muy maduro para su edad, y realmente corre con el corazón, sin tonterías. Me dio un poco más de impulso para el futuro”.
Las palabras del esloveno reflejan algo poco habitual: incluso el mejor ciclista del planeta necesita nuevos retos para mantenerse en la cima. Y todo indica que Paul Seixas será uno de los más importantes.
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