
La duodécima etapa del Tour de Francia 2026 parecía destinada a resolverse en un sprint tradicional, pero terminó convirtiéndose en una auténtica clásica de desgaste antes de coronar nuevamente a Tim Merlier. El velocista belga del Soudal Quick-Step encontró el momento exacto para lanzar su aceleración y conquistar en Chalon-sur-Saône su tercera victoria de la presente edición de la Grande Boucle.
Olav Kooij y Jasper Philipsen completaron el podio de una jornada marcada por ataques constantes, cortes en el pelotón y una caída en el último kilómetro que terminó de romper cualquier plan establecido.
Pedersen volvió a golpear en la lucha por el verde
La etapa de 179 kilómetros arrancó a un ritmo altísimo desde el circuito de Magny-Cours. Los ataques aparecieron desde los primeros kilómetros y durante gran parte de la jornada el pelotón fue incapaz de estabilizar la carrera.
El francés Baptiste Veistroffer consiguió finalmente abrir hueco en solitario y llegó a disfrutar de una ventaja cercana a los dos minutos, suficiente para adjudicarse los 25 puntos del sprint intermedio disputado en Decize.
Por detrás, Mads Pedersen volvió a demostrar que no piensa regalar un solo punto en la clasificación por la camiseta verde. El danés lanzó su sprint aprovechando el trabajo previo de Quinn Simmons y superó al resto del pelotón por delante de Jasper Philipsen, Tim Merlier, Max Kanter y Biniam Girmay.
Durante esa maniobra, Pedersen cerró parcialmente la trayectoria de Philipsen contra las vallas, una acción que provocó conversaciones con el jurado de carrera, aunque finalmente el resultado fue validado sin sanciones.
Gracias a esos puntos, el líder de Lidl-Trek alcanzó las 337 unidades y amplió hasta los 55 puntos su ventaja sobre Girmay.
La fuga resistió, pero Lidl-Trek cambió el guion
Posteriormente, Damiano Caruso, Ewen Costiou y Matteo Vercher lograron enlazar con Veistroffer para reforzar la escapada del día.
Sin embargo, Alpecin-Premier Tech, Soudal Quick-Step y NSN Cycling Team mantuvieron siempre la situación bajo control.
Veistroffer todavía encontró fuerzas para coronar en primera posición las dos cotas puntuables del recorrido e incluso terminó dejando atrás a sus compañeros de aventura antes de continuar en solitario.
Todo cambió cuando Lidl-Trek decidió endurecer la carrera a cuarenta kilómetros de meta.
La etapa de velocistas se convirtió en una clásica
Quinn Simmons fue el encargado de lanzar el primer gran ataque en una subida no puntuable y provocó un importante corte en el pelotón.
Mathias Vacek tomó posteriormente el relevo y ayudó a formar un grupo peligroso junto a Filippo Ganna, Georg Steinhauser, Daan Hoole, Davide Ballerini, Mauro Schmid, Lewis Askey y Fred Wright.
La diferencia alcanzó rápidamente los veinte segundos y obligó a los equipos de Tim Merlier y Biniam Girmay a trabajar con intensidad para evitar sorpresas.
Cuando el grupo fue neutralizado, Lidl-Trek volvió a insistir. Mattias Skjelmose, Derek Gee-West y Tom Skujins se sumaron a una nueva ofensiva que volvió a poner contra las cuerdas al pelotón.
Simmons realizó otro esfuerzo espectacular en la Côte de Montagny-les-Buxy y volvió a seleccionar el grupo principal antes de que la carrera terminara reuniéndose a falta de dieciocho kilómetros para el final.
Ni siquiera entonces llegó la tranquilidad.
Pedersen continuó atacando en los descensos y en las zonas onduladas posteriores, mientras corredores como Kasper Asgreen, Kévin Vauquelin, Michel Hessmann, John Degenkolb y Romain Grégoire intentaban aprovechar el desconcierto.
Aunque ninguno logró abrir diferencias definitivas, el daño estaba hecho: los tradicionales trenes de lanzamiento habían desaparecido prácticamente por completo.
La caída final abrió la puerta a Merlier
La situación comenzó a estabilizarse únicamente dentro de los últimos siete kilómetros, cuando varios equipos intentaron reorganizarse para preparar el sprint definitivo.
XDS Astana tomó posiciones para Max Kanter, mientras Decathlon CMA CGM, Bahrain Victorious y NSN Cycling Team buscaban colocar a sus hombres rápidos.
Lidl-Trek volvió a aparecer en cabeza gracias a un enorme trabajo de Mathias Vacek, mientras Alpecin-Premier Tech consiguió situar finalmente a Jasper Philipsen perfectamente arropado por tres compañeros.
Sin embargo, el desenlace todavía guardaba un último sobresalto.
Una caída protagonizada por Fernando Gaviria dentro del último kilómetro rompió completamente el desarrollo del sprint y obligó a muchos corredores a improvisar.
Philipsen parecía estar en la posición ideal para llevarse la victoria, pero desde atrás apareció Tim Merlier con una velocidad superior a todos sus rivales.
El belga superó en los últimos metros a Olav Kooij y al propio Philipsen para levantar los brazos por tercera vez en este Tour de Francia y confirmar que es, hasta el momento, el velocista más dominante de la carrera.
Biniam Girmay finalizó cuarto y Milan Fretin cerró el Top 5 de una etapa que tuvo de todo menos tranquilidad.
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