
Un campeón en la encrucijada
Con 40 años, un contrato con Israel – Premier Tech que termina en 2025 y sin victorias desde 2018, Chris Froome podría estar cerca del final de su carrera. Sin embargo, el propio ciclista niega cerrar esa puerta.
En una conversación con Bici.Pro durante el Tour de Polonia, dejó claro:
“Es difícil para mí —la diferencia de edad es algo que definitivamente siento— pero hasta ahora he disfrutado competir junto a los chicos más jóvenes. Y por ahora, seguiré adelante.”
Lejos de ser un anuncio de retirada, su mensaje es una declaración de principios: sigue disfrutando de la rutina, aunque la élite del ciclismo haya cambiado radicalmente desde que él marcaba el paso.
El ciclismo que ayudó a transformar
Froome reconoce que la disciplina vive otra era:
“El ciclismo ha cambiado mucho, especialmente en los últimos cinco o seis años. Ahora todo está meticulosamente planificado —entrenamientos, datos de carrera, nutrición— calculado al más mínimo detalle. Mucho más que en mis primeros años.”
El británico fue protagonista y motor de esa revolución en los tiempos de Team Sky, cuando la precisión y los “marginal gains” definían el éxito. Hoy, la nueva generación y la tecnología han llevado esa filosofía a un nivel que incluso él observa con cierta distancia.
Más que un corredor sin podios
Las estadísticas recientes no son amables: sin top-10 en pruebas World Tour desde 2020 y con un rendimiento modesto en su actual equipo, las opciones de renovar en la máxima categoría parecen reducidas. Aun así, su presencia sigue teniendo un peso especial.
En el Tour de Polonia, Froome fue rodeado por aficionados cada mañana. Fotos, autógrafos y sonrisas recordaron que, aunque las piernas no sean las de antes, su nombre todavía despierta respeto y admiración.
La academia africana: un legado en construcción
Si bien Froome no se compromete con una fecha para su retirada, sí tiene claro el rumbo de su futuro:
“Mi contrato termina a fin de año y no sé si seguiré o no. Pero he dicho desde hace mucho que, cuando deje de competir, quiero abrir una academia de ciclismo en África. Quiero dar a los jóvenes la oportunidad de montar y hacer carrera en este deporte.”
El proyecto nace de sus raíces en Nairobi y de su convicción sobre el potencial atlético del continente:
“Creo que es un continente en ascenso —especialmente ciertas regiones. Mira a los maratonistas, a los mediofondistas de Etiopía y Kenia. Creo que hay atletas que podrían prosperar en el ciclismo, solo que no han tenido la oportunidad.”
Aunque no participará en el Mundial de 2026 en Ruanda, su misión no depende del calendario competitivo. Para él, el verdadero objetivo ahora es “desarrollar un proyecto sólido que produzca nuevos corredores emocionantes.”
Entre el presente y la historia
El final deportivo de Froome es incierto, pero su siguiente capítulo ya está dibujado. Lo que antes medía en vatios y victorias, ahora lo mide en oportunidades y desarrollo de talento.
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