
En el ciclismo de élite no basta con tener piernas: también hay que creer. Esa idea quedó clara tras las palabras de Victor Campenaerts, quien describió su vínculo deportivo con el líder de Team Visma | Lease a Bike, Jonas Vingegaard, durante una jornada de prensa del equipo en España.
Una frase que resume una relación
En conversación con Anders Mielke para Eurosport, Campenaerts sintetizó su rol y su motivación con una reflexión directa:
“Sería difícil ser gregario de alguien a quien no admiras”.
La frase define tanto al corredor belga como al danés, y deja ver que el compromiso diario nace de la convicción, no solo de las órdenes de equipo.
Un líder que exige todo
Cuando le pidieron describir a Vingegaard con una sola palabra, Campenaerts no dudó:
“Concentrado”.
Esa concentración, explicó, se percibe en cada entrenamiento y cada carrera. Competir para Vingegaard significa apuntar al máximo objetivo posible —ganar el Tour de Francia— y eso implica una presión constante.
“Tiene que luchar por cada segundo hasta el último metro de cada carrera”,
señaló, antes de añadir que la exigencia va más allá de lo deportivo:
“Tiene muchas cosas encima además de la carrera”.
En ese contexto, el belga fue tajante sobre lo que ocurre si se pierde el foco:
“Si no estás concentrado y te dejas llevar, nunca sobrevivirás al Tour”.
Lo que más le impresiona es la gestión de esa carga:
“Él sabe lo que tiene que hacer, dónde debe gastar su energía y dónde no”.
La admiración como base del trabajo
Campenaerts no es un gregario cualquiera. Es uno de los hombres de confianza del equipo en las grandes vueltas, donde cada rol está definido al milímetro. Por eso, cuando Mielke le preguntó si se considera fan de su líder, la respuesta fue inmediata:
“Sí, por supuesto”.
Para él, la admiración no tiene que ver con la fama, sino con la credibilidad. Sacrificarse día tras día solo es posible si se confía plenamente en la persona para la que se trabaja.
Dentro del proyecto Vingegaard
El belga no habla desde fuera. Formará parte del núcleo que respalde a Vingegaard en 2026, con presencia prevista tanto en el Giro como en el Tour. Eso implica controlar el ritmo, responder a ataques y gastar energía para que su líder pueda guardar fuerzas.
Campenaerts reconoce que esta experiencia también elevó sus propias expectativas, especialmente en la montaña, donde descubrió un nivel que no sabía que tenía. Ese crecimiento lo consolidó como pieza clave del proyecto.
Un ciclista y también un aficionado
Además de corredor, Campenaerts se define como amante del ciclismo:
“Por supuesto soy ciclista, pero también soy fan de este deporte”.
Vivir desde la primera fila el rendimiento de Vingegaard no ha hecho más que reforzar su respeto. En Visma, esa dinámica es esencial: no se construye solo con números y tácticas, sino con confianza, creencia y ambición compartida. Y, como dejó claro el belga, en las carreras más duras del mundo, la admiración no es un lujo: es una necesidad.
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