
El Tour se enciende con un final explosivo
La cuarta etapa del Tour de Francia 2025, disputada entre Amiens y Rouen (174,2 km), fue una prueba de fuerza y estrategia que terminó en manos de Tadej Pogacar. El esloveno, fiel a su estilo agresivo, atacó en la temida Rampe Saint-Hillaire y, aunque Jonas Vingegaard logró resistir, fue Pogacar quien se llevó la gloria en una jornada que exigió piernas, mente fría y sangre de campeón.
La fuga del día no inquieta, pero sí anima
Cuatro ciclistas se animaron a ir por delante desde temprano: Johan Abrahamsen, Lenny Martinez, Thomas Gachignard y Kasper Asgreen. El pelotón, controlado en buena parte por el equipo Alpecin-Deceuninck, mantuvo siempre la distancia bajo control, sin dejar que el grupo de punta tomara más de dos minutos.
Martinez, en un intento en solitario, llegó a coronar primero la Côte de Belbeuf, pero fue finalmente neutralizado a falta de 21 kilómetros para la meta. En ese tramo se registró otra caída que obligó a muchos ciclistas a frenar o ir al suelo, aunque los favoritos salieron ilesos.
El ritmo demoledor de UAE y Visma desarma al pelotón
Las subidas finales —Bonsecours, Grand’Mare y la brutal Saint-Hillaire— fueron terreno para el desgaste orquestado por UAE Emirates XRG y Visma | Lease a Bike. Tim Wellens impuso un ritmo implacable que seleccionó el grupo, y luego Campenaerts hizo lo propio para su líder Vingegaard.
En los últimos 900 metros de la Rampe Saint-Hillaire (con rampas de hasta el 13%), Pogacar lanzó su ataque. Van der Poel no pudo seguir el ritmo, mientras que Vingegaard, aunque sufrió, logró enlazar con el campeón del mundo justo en la cima.
Pogacar remata la faena, pese a los intentos finales
El dúo Pogacar-Vingegaard fue alcanzado poco después por un grupo de élite: Evenepoel, Jorgenson, Onley, Almeida y Van der Poel. A pesar de los intentos ofensivos —especialmente de Jorgenson y Evenepoel—, Pogacar se mantuvo siempre atento. João Almeida, clave en la estrategia, respondió a los ataques y marcó el ritmo en los últimos kilómetros.
En el último kilómetro, Jorgenson lanzó un ataque que pareció definitivo. Sin embargo, Almeida lo cazó y lo neutralizó, mientras Van der Poel se mantenía al acecho. Pero fue Pogacar quien, con inteligencia y potencia, eligió el momento perfecto para sellar su victoria en Rouen.
Duelo de titanes con sabor a revancha
El triunfo de Pogacar reaviva el duelo directo con Vingegaard, quien no cedió demasiado pero tampoco logró imponerse. Este cara a cara promete marcar la narrativa del Tour en las próximas jornadas. Por ahora, Pogacar manda con autoridad, sabiendo que cada segundo cuenta en esta lucha entre colosos.
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