
El Tour de Francia 2026 escribió una nueva página en sus libros de récords durante la undécima etapa. El noruego Søren Waerenskjold pasó de ocupar el último lugar de la clasificación del día anterior en Le Lioran a levantar los brazos en Nevers tras imponerse en la jornada más rápida en la historia de la ronda francesa.
El velocista del Uno-X Mobility sorprendió a los grandes favoritos del sprint con un lanzamiento lejano y perfectamente calculado para conquistar una victoria memorable en una etapa disputada a una velocidad media cercana a los 50,9 kilómetros por hora, un nuevo registro histórico para la carrera.
Una escapada pequeña para una jornada gigantesca
La fracción de 161,3 kilómetros entre Vichy y Nevers comenzó bajo carreteras húmedas y con movimientos ofensivos desde el primer momento. Mathieu van der Poel fue uno de los primeros en intentar romper el guion de los equipos de velocistas, pese a que Alpecin-Premier Tech tenía depositadas sus esperanzas en Jasper Philipsen.
Finalmente, Julian Alaphilippe, Mathis Le Berre, Nelson Oliveira y Anthon Charmig consiguieron consolidar la fuga del día y abrieron una diferencia que nunca llegó a ser demasiado amplia debido al interés de los equipos de los sprinters.
NSN Cycling Team trabajó para Biniam Girmay, Soudal Quick-Step hizo lo propio para Tim Merlier y XDS Astana controló pensando en Max Kanter. Más adelante también apareció Decathlon CMA CGM para proteger las opciones de Olav Kooij.
La pelea por el maillot verde siguió abierta
En el sprint intermedio, Mathis Le Berre se llevó la máxima puntuación disponible mientras el pelotón continuaba regulando diferencias.
Jasper Philipsen cruzó sexto entre el grupo principal, mientras que Mads Pedersen volvió a sumar un punto extra frente a Biniam Girmay, ampliando ligeramente su ventaja en la clasificación por puntos.
Por su parte, Anthon Charmig aprovechó las dos cotas puntuables de cuarta categoría para quedarse con los puntos de la montaña.
El ritmo nunca disminuyó. El trazado prácticamente llano, el viento favorable y la escasa ventaja de los escapados provocaron que tanto la fuga como el pelotón mantuvieran una velocidad altísima durante toda la jornada.
Caídas y tensión antes del desenlace
La etapa también dejó un susto durante una zona de avituallamiento, cuando Ben O’Connor, Abel Balderstone y Georg Zimmermann se fueron al suelo.
Los tres corredores lograron continuar en carrera, aunque el alemán Zimmermann necesitó atención médica antes de volver a incorporarse al grupo principal.
Mientras tanto, Oliveira, Charmig y Le Berre continuaban resistiendo al frente de la carrera, aunque la diferencia comenzó a reducirse rápidamente en los kilómetros finales.
A falta de diez kilómetros apenas conservaban veinte segundos de ventaja y terminaron siendo neutralizados poco después de superar una chicana y un estrechamiento de carretera a seis kilómetros del final.
Waerenskjold sorprendió a todos
La parte decisiva de la etapa se desarrolló en carreteras estrechas y con escaso margen para remontar posiciones, lo que complicó enormemente el trabajo de los trenes de lanzamiento.
Decathlon aumentó el ritmo a dos kilómetros de meta y comenzó a estirar el grupo, mientras NSN intentaba colocar a Girmay y Alpecin organizaba el lanzamiento de Philipsen.
Tim Merlier quedó algo retrasado en el momento clave y un ataque tardío de Cees Bol terminó por romper definitivamente el orden del pelotón.
Fue entonces cuando Waerenskjold decidió apostar todo a un sprint largo y explosivo.
El noruego mantuvo la velocidad hasta la línea de meta y logró contener el regreso de sus rivales para conseguir la victoria más importante de su carrera en el Tour.
Olav Kooij finalizó en la segunda posición y Jasper Philipsen completó el podio de la jornada.
Milan Fretin terminó cuarto, Huub Artz fue quinto y Biniam Girmay cruzó la meta en la sexta posición.
Del último lugar al escalón más alto
La victoria tuvo un componente todavía más especial para el corredor de Uno-X Mobility.
Tan solo 24 horas antes había terminado la etapa de Le Lioran en la última posición del día y este miércoles pasó directamente del fondo del clasificador al primer lugar del podio.
Además, su triunfo llegó acompañado de un récord histórico: los 161,3 kilómetros se completaron en 3 horas, 10 minutos y 6 segundos, estableciendo una media cercana a los 50,9 km/h y superando la marca que permanecía vigente desde la victoria de Mario Cipollini en 1999.
El Tour de Francia encontró así una nueva historia para el recuerdo, protagonizada por un corredor que convirtió un día para olvidar en una jornada imposible de borrar.
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