
Filippo Ganna llega a la Milano-Sanremo con ambición renovada y un objetivo claro: escribir su nombre en la historia. Tras rozar la gloria en ediciones recientes, el italiano asume que el desafío no solo es ganar, sino enfrentarse a una generación de ciclistas que está redefiniendo el deporte.
El sueño de conquistar un Monumento
El líder del INEOS Grenadiers no esconde lo que significa esta carrera para él: “Si ganas la Milano-Sanremo, haces historia. Quiero hacer historia. Eso es lo que me inspira cuando pienso en Milano-Sanremo. He estado cerca dos veces, ahora quiero ganarla”.
Su evolución ha sido evidente. De no poder superar ascensos clave como la Cipressa, pasó a competir con los mejores hasta el final. “Al principio ni siquiera podía hacer la Cipressa, luego la superé, después el Poggio también y ahora puedo quedarme con los mejores hasta la meta. Desde entonces ha sido bonito ver mis mejoras año tras año. He madurado mental y físicamente, elevando el nivel cada vez”.
Una carrera sin guion definido
Ganna entiende que la clásica italiana es diferente a cualquier otra. “No hay un escenario perfecto para la Milano-Sanremo. Sanremo es un rompecabezas donde tienes que hacer encajar cada pieza. Es un desafío único sin una sola solución. Tienes que saber gestionar cada momento de la carrera”.
Esa incertidumbre también juega a su favor, ya que combina potencia, resistencia y velocidad para adaptarse a distintos desenlaces, ya sea en solitario o en un sprint reducido.
El factor Pogacar y el equilibrio de fuerzas
El italiano reconoce que uno de los puntos decisivos será la Cipressa, donde se suele romper la carrera. Allí, el gran interrogante gira en torno a Tadej Pogacar, cuya agresividad puede cambiarlo todo.
Recordando lo vivido el año anterior, confesó: “No esperaba sinceramente que Pogacar atacara abiertamente el año pasado. Fue intenso, pero logré ir con ellos. Fue uno de los esfuerzos más duros de mi vida. Afortunadamente, ser contrarrelojista me ayudó, sé cómo sufrir y dosificar mi esfuerzo. El segundo lugar dolió, pero estuve en el podio con Van der Poel y Pogacar”.
La clave: Van der Poel como equilibrio
Para Ganna, el desarrollo de la carrera depende en gran medida del pulso entre Pogacar y Mathieu van der Poel. De hecho, lanzó una advertencia clara: “Sería una mala noticia si Pogacar deja atrás a Van der Poel, significaría que solo lo volveríamos a ver en la meta”.
En ese sentido, considera que el neerlandés es uno de los pocos capaces de controlar al esloveno: “Mathieu es uno de los pocos corredores que puede controlar a Tadej”.
La oportunidad está en los detalles
Con ese panorama, Ganna apuesta por una carrera táctica, donde pueda gestionar mejor sus esfuerzos y llegar con energía al final: “Solo espero tener que perseguir menos que en 2025. Solo espero tener algo guardado para el sprint y leer mejor la carrera sin estar al límite. Eso podría ayudarme”.
La Milano-Sanremo se presenta, una vez más, como un duelo abierto donde cada movimiento puede definir la historia. Y Ganna quiere ser quien la escriba.
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