
La Vuelta a España 2025 quedará en la memoria, pero no solo por lo deportivo. Jonas Vingegaard se coronó campeón de la clasificación general, aunque su triunfo quedó eclipsado por las protestas que acompañaron la carrera y que terminaron por cancelar la celebración final en Madrid, una situación que el danés aún lamenta profundamente.
Preparación medida tras el Tour
En diálogo con TuttoBiciWeb, Vingegaard repasó cómo afrontó el periodo posterior al Tour de Francia, donde fue segundo detrás de Tadej Pogacar. “Primero, me fui a casa a Dinamarca para relajarme durante una buena semana, y luego volví a empezar. Solo habían pasado menos de cuatro semanas y, obviamente, no hay mucho que se pueda hacer”.
Posteriormente realizó parte de su preparación en Annecy, sin recurrir a la altura, pero llegando a la Vuelta con buenas sensaciones físicas.
Una estrategia conservadora que funcionó
Desde el inicio, el equipo Visma optó por un planteamiento calculado. “Sabíamos que había muchas llegadas en alto y que podías quemarte fácilmente. Así que elegimos y trabajamos nuestras tácticas antes de la carrera, decidiendo centrarnos más en buscar victorias de etapa hacia el final”.
Con el respaldo de corredores como Matteo Jorgenson, Sepp Kuss y Victor Campenaerts, Vingegaard contó con un bloque sólido para sostener sus aspiraciones al maillot rojo.
El ataque que cambió la carrera
La general se rompió de manera inesperada en la etapa 9, camino a la Estación de Valdezcaray. Allí, el danés lanzó un ataque total en una subida con pendiente media cercana al 5%. “Entonces se presentó la oportunidad y la aproveché. En los días en los que te sientes bien, tienes que sacar ventaja de ello”.
Ese movimiento, sumado a la falta de explosividad de João Almeida, le permitió abrir una diferencia decisiva que defendió hasta el final, consolidando su dominio en la Bola del Mundo.
Protestas y etapas neutralizadas
El desarrollo de la carrera no estuvo exento de sobresaltos. Tras el primer día de descanso, el plan inicial tuvo que ajustarse. “Si miro esa Vuelta desde una perspectiva táctica, el plan al principio era ser conservadores, pero al mismo tiempo, después del primer día de descanso, también tuvimos que adaptarnos y volvernos agresivos para intentar ganar etapas”.
Vingegaard tenía especial interés en la etapa 11, por coincidir con el cumpleaños de su hija, pero esta fue neutralizada cuando manifestantes intentaron forzar las vallas y entrar al pelotón. “Ya en la etapa 11 hacia Bilbao, tenía a todo el equipo en cabeza y todavía estaba en la pelea por la victoria, pero luego se canceló la etapa”.
Un final sin Madrid
La situación alcanzó su punto más crítico en la última jornada. La irrupción de miles de personas en el recorrido provocó un caos incontrolable en la capital española y el pelotón nunca llegó a Madrid. “Al final, creo que es justo decir que también fue una celebración histórica. Pero obviamente, también fue una desgracia para el ciclismo lo que pasó”, lamentó el danés.
La incertidumbre fue total incluso tras confirmarse su triunfo. “También recuerdo que había muchas preguntas en el aire cuando regresamos al hotel, porque no estaba muy claro qué iba a pasar. Me senté en la parte trasera del autobús y me quedé allí un rato”.
Un podio improvisado e inolvidable
La celebración terminó realizándose en el estacionamiento del hotel del equipo, una escena inusual en el ciclismo profesional. “Y luego llegaron los demás y tomamos una cerveza juntos, y de repente no recuerdo quién se subió al autobús y dijo: ‘ah, estamos organizando una fiesta aquí en el estacionamiento. Intentaremos reunir a todos’”.
Finalmente, ese improvisado festejo quedó grabado en su memoria. “Y entonces, sí, todos llegaron finalmente, y para mí, personalmente, fue una de las ceremonias de podio más memorables que he vivido”.
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