
A pesar de que Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel parecen intocables cuando lanzan ataques demoledores desde larga distancia, detrás de cada exhibición queda un costo físico que no siempre se ve. Así lo explicó el exciclista profesional Michael Boogerd, quien analizó el impacto real que estas actuaciones dejan en los dos grandes dominadores del ciclismo actual.
Un espectáculo que Boogerd aún disfruta
Boogerd reconoció que, aunque las victorias aplastantes puedan reducir la tensión de una carrera, él sigue encontrando valor en ver competir a figuras como Pogacar y Van der Poel.
“No estoy cansado de eso todavía, puedo seguir disfrutándolo. Sigue siendo ciclismo al más alto nivel, y como ex corredor, puedo ver la belleza en eso”, afirmó, destacando la calidad deportiva por encima de la previsibilidad.
Incluso bromeó al recordar su labor como comentarista:
“Aún no he huido del televisor. Estuve comentando en el Campeonato Mundial, así que no podía irme de todos modos”.
Para él, no solo vale la pena observar la lucha por la victoria, sino también lo que sucede por los puestos secundarios, donde muchas veces hay batallas intensas que pasan inadvertidas.
Pogacar y Van der Poel: dominadores, pero no incansables
El 2025 ha sido otra temporada donde Pogacar arrasó en pruebas como Strade Bianche, Lieja–Bastoña–Lieja, el Mundial, el Europeo e Il Lombardia. Su capacidad para ganar en solitario ha generado debates: algunos aficionados aseguran que estas exhibiciones restan emoción; otros defienden su grandeza.
Boogerd entiende ambas posturas, pero recuerda que incluso el más fuerte puede fallar:
“A veces todavía lo atrapan, ¿cierto? Mira, por ejemplo, la Amstel Gold Race de esta primavera. Nadie esperaba eso, ¿verdad?”.
Van der Poel, por su parte, no realizó tantos ataques largos este año, en parte por la presencia constante de Pogacar, aunque igualmente conquistó monumentos como Milano–Sanremo y París–Roubaix. Para Boogerd, no hay duda: su nivel sigue intacto.
El cuerpo también pasa factura
El análisis más llamativo de Boogerd apunta a la durabilidad de estas superestrellas. Con el paso del tiempo, considera inevitable que su rendimiento empiece a declinar:
“Es muy posible que las cosas empiecen a decaer gradualmente en los próximos años para tipos como Pogacar y Van der Poel”.
Explicó que el cuerpo sufre un desgaste invisible cada vez que se realiza un esfuerzo extremo:
“Los cuerpos de Pogacar y Van der Poel sufren un pequeño trauma cada vez que hacen una escapada en solitario tan enorme. No puedes mantener eso para siempre. Tus niveles de cortisol eventualmente disminuyen”.
Sin embargo, valoró el manejo que Pogacar ha mostrado en la planificación de su temporada:
“Lo que ellos hacen muy bien es tomar un descanso cuando están en un nivel muy alto… Eso le permite no tener que entrenar necesariamente a alta intensidad, así que en realidad nunca se cansa del todo”.
Boogerd destaca que este enfoque evita que tengan que reconstruir su estado de forma desde cero, un proceso mucho más traumático para cualquier ciclista, especialmente después de caídas o temporadas de exceso competitivo.
¿Hasta cuándo durará su dominio?
El interrogante queda abierto. Pogacar y Van der Poel parecen seguir en un nivel superior al resto del pelotón, pero su estilo agresivo podría tener un límite fisiológico y psicológico. Lo que sí está claro para Boogerd es que, mientras sigan compitiendo así, el ciclismo vivirá una era irrepetible.
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