
Un arranque demoledor en la montaña
La etapa 12 del Tour de Francia 2025 trajo consigo el primer gran examen en los Pirineos, y Tadej Pogacar no lo desaprovechó. En la dura subida final a Hautacam, el esloveno lanzó un ataque temprano que no encontró respuesta en Jonas Vingegaard, quien cedió más de dos minutos y también el maillot amarillo.
Una carrera que comenzó con calma… y terminó en caos
Los primeros 90 kilómetros fueron un engañoso preludio sin grandes exigencias montañosas. Pero a partir de ahí, el terreno cambió de forma radical: la Col du Soulor (11,9 km al 7,6 %), la Col des Bordères (3,3 km al 8,1 %) y, finalmente, Hautacam (13,5 km al 7,9 %), dibujaron un perfil digno de un infierno ciclista.
Un pelotón dividido desde temprano
Desde el kilómetro 15 se formó una numerosa escapada de 50 corredores, entre ellos nombres fuertes como Van der Poel, Carlos Rodríguez y Arensman. El español del INEOS era el mejor ubicado en la general entre los fugados. UAE, EF y Uno-X se encargaron de controlar la diferencia, mientras la tensión aumentaba con cada kilómetro.
Soulor sacude el grupo
Al llegar al Soulor, empezaron las verdaderas diferencias. Evenepoel, uno de los favoritos, se descolgó, aunque luego logró conectar nuevamente. Vingegaard se mantenía expectante, pero ya se notaba el desgaste. UAE colocó a sus hombres al frente para endurecer la carrera con miras a la subida final.
Hautacam, territorio Pogacar
En los primeros metros de Hautacam, Tim Wellens y luego Jhonatan Narváez marcaron el ritmo hasta que llegó el momento esperado: Pogacar atacó a falta de 12 kilómetros. Vingegaard intentó responder, pero fue inútil. Poco a poco, el esloveno se alejaba, implacable. Pasó como un rayo junto a los últimos sobrevivientes de la fuga y se dirigió en solitario hacia la meta.
El nuevo líder del Tour
Con su ofensiva, Pogacar no solo se llevó la victoria de etapa de forma contundente, sino que también despojó a Ben Healy del maillot amarillo. Su superioridad fue tal que dejó a todos preguntándose si alguien podrá realmente ponerlo en aprietos en lo que queda de carrera.
¿Quién será el tercero en discordia?
Mientras Pogacar brillaba, detrás de él se libraba otra batalla por el podio. Lipowitz atacó desde el grupo perseguidor y se acercó peligrosamente a Vingegaard, quien cruzó la meta con rostro desencajado. La carrera se abre en la lucha por el segundo y tercer puesto, pero el trono del Tour parece más firme que nunca para el esloveno.
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