
Un perfil perfecto… con un obstáculo inesperado
Mathieu van der Poel se encuentra ante una etapa diseñada a su medida en el Tour de Francia, pero una molestia respiratoria y un final explosivo lo obligan a ser cauto. Aunque la jornada ofrece condiciones ideales para los puncheurs, el neerlandés prefiere mantener la prudencia.
Antes de iniciar la etapa 11, Van der Poel expresó a WielerFlits su incertidumbre: “Mi nariz está un poco tapada, sí. Pero espero que solo sea mi nariz”, dijo con tono nasal pero con determinación. A pesar de esta leve indisposición, la ambición no desaparece.
Final exigente y pocas oportunidades
El corredor del Alpecin-Deceuninck había previsto un final más favorable para los velocistas en Toulouse antes del día de descanso, pero tras revisar el trazado, su análisis cambió por completo: “Puedes esprintar donde sea, no importa dónde estés”, comentó con una sonrisa. “Pero no será con un grupo grande. La última subida es muy exigente, aunque creo que después de ella algunos grupos podrían reagruparse”.
Y no exagera: los porcentajes del último ascenso alcanzan hasta el 20%, una auténtica pared que exigirá piernas frescas y explosividad al máximo.
Recuerdos de Rouen y mirada en el podio
El neerlandés recuerda otra etapa parecida, en la que finalizó segundo detrás de Tadej Pogacar: “Me recuerda un poco a la etapa en la que terminé detrás de Tadej. También había una subida muy empinada donde él y otros se destacaron, pero después había espacio para regresar”.
Esta vez, con un perfil similar y la posibilidad de que figuras como Pogacar o Vingegaard ataquen desde temprano en el ascenso, Van der Poel admite que el desafío es grande: “Si Jonas y Tadej atacan desde el pie de la última subida, será muy difícil seguirlos. Es realmente una subida dura. La única ventaja es que después de la cima hay tiempo para recuperar”.
Un día clave para la ofensiva de equipo
Consciente de que las oportunidades no abundan, Van der Poel asegura que su equipo lo dará todo: “Es una de las últimas oportunidades que tendremos, así que vamos a intentarlo como equipo”.
Entre molestias leves, rivales de alto nivel y una topografía imponente, Mathieu Van der Poel se encuentra en un punto de equilibrio entre esperanza y precaución. Toulouse puede ser testigo de su explosividad… si las condiciones lo permiten.
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