
El recuerdo del Col de la Loze aún pesa
El Tour de Francia 2025 se acerca, y con él, la oportunidad de redención para Tadej Pogacar. El líder del UAE Team Emirates – XRG regresa con el objetivo claro de ganar su cuarto título, pero en su camino aparece una montaña que lo marcó: el temido Col de la Loze. Hace dos años, esa subida se convirtió en un calvario. «Fue un día dura física y mentalmente. Ciertamente, después de la derrota en la contrarreloj contra Vingegaard el día anterior», recuerda su compañero Marc Soler.
Soler, quien no abandonó a Pogacar en ese doloroso ascenso, rememora que intentó mantener el ánimo del esloveno: “Le dije que también podía ganar por un segundo y que no todo dependía de ese día, pero el Col de la Loze es muy duro”. Las palabras no fueron suficientes. Pogacar se derrumbó y esa jornada selló su segundo subcampeonato consecutivo.
Un regreso con sed de revancha
Este año, la historia podría dar un giro. El recorrido del Tour 2025 incluye nuevamente el Col de la Loze, pero desde el otro lado. Para Soler, esto no es solo una anécdota: “Todavía bromeamos sobre ese día, especialmente sobre la cara que puse cuando lo motivaba. Es una historia que aún contamos a veces, pero este año queremos demostrar que podemos ganar en esa subida. Es el momento perfecto para la revancha”.
Imbatible… incluso en los entrenamientos
Más allá del recuerdo doloroso, Soler destaca cuánto ha evolucionado Pogacar: “Nadie ha sido capaz de ganarle en un campo de entrenamiento desde que estoy en el equipo. Siempre ha estado un poco por encima del resto todos estos años”. Su dominio no se limita a las competencias, sino también a las concentraciones de altura y a las exigentes sesiones invernales.
Un heredero que superó al maestro
Marc Soler, con conocimiento de causa, no duda en establecer una comparación poderosa: “Sinceramente, siento algo parecido a cuando estaba en Movistar. Nadie podía vencer a Valverde tampoco. La gran diferencia es que Tadej es incluso mejor que Valverde y puede rendir en todas las carreras. Ya sea de un día, una semana o tres semanas… ya sea en montaña, adoquines o llano. Es el mejor en casi todo”.
Las palabras de Soler no son menores. Hablan de un Pogacar completo, dominante y con una capacidad de adaptación sin igual, que ahora busca cerrar heridas abiertas en los Alpes con una victoria que sería mucho más que simbólica.
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