
Un puerto diferente a todo lo conocido
No se parece al Mont Ventoux. Así lo asegura el ciclista francés Alex Baudin, quien conoce bien lo que es enfrentarse a puertos imponentes. Para él, el Col de la Loze, que protagonizará la etapa 18 del Tour de Francia 2025, es una subida tan atípica que no permite encontrar ritmo ni tregua.
“No, no se puede comparar con el Mont Ventoux. Es una subida especial porque no puedes coger ritmo. Sobre todo al final, se vuelve relativamente plana y de repente muy empinada, y sigue así constantemente”, declaró Baudin a Wieler Revue. En su análisis, los escaladores puros quizás disfruten del desafío, pero quienes buscan mantener un paso constante, sufrirán.
Un reto para profesionales, una pesadilla para aficionados
El Col de la Loze no llega solo. Antes de su aparición, los ciclistas habrán escalado el Col du Glandon y el Col de la Madeleine, lo que convierte la jornada en una auténtica etapa reina. La subida final tiene 26,3 kilómetros de longitud, con una pendiente media del 6,5%, pero esa cifra es engañosa: las variaciones son extremas, con rampas que alcanzan el 20% en los kilómetros decisivos. Además, la cima se encuentra a más de 2300 metros de altitud, justo donde termina la etapa.
Baudin fue claro en su recomendación para los ciclistas recreativos: “Mi consejo para los amateurs: no vayan”, dijo entre risas. Y luego añadió con seriedad: “Es muy dura. Si haces un entrenamiento suave, ni se te ocurra. En algunas partes tienes que empujar más de 300 vatios, si no, te caes”.
Belleza salvaje sobre la línea de árboles
Pese a todo, Baudin reconoce que el esfuerzo tiene recompensa: “Vale la pena. El Col de la Loze es una subida preciosa. Cuando entras en la zona de esquí, ya estás por encima de la línea de árboles, y en la cima tienes unas vistas espectaculares”. Para él, lo fundamental es elegir el desarrollo adecuado que permita mantener una cadencia cómoda. Sin ello, el puerto puede convertirse en una verdadera tortura.
Una prueba para los mejores del mundo
La etapa 18, al incluir este ascenso como cierre, puede ser decisiva en la lucha por el maillot amarillo. Los aspirantes al título como Pogacar, Vingegaard, Evenepoel, Roglic, Van der Poel y Almeida, tendrán en la Loze uno de los momentos más exigentes del Tour 2025.
La montaña no perdona, y esta —en particular— promete marcar un antes y un después en la clasificación general.
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