
Wout van Aert regresó a la competición con una actuación que volvió a poner en evidencia su extraordinaria capacidad para superar las expectativas. Después de perderse el Tour de Francia y modificar sus planes de temporada, el belga llegó al Tour de Dinamarca sin certezas sobre su verdadero estado de forma, pero terminó llevándose tres etapas y la clasificación general.
El corredor de 31 años había previsto disputar su octavo Tour de Francia en 2026, pero una lesión en el codo durante el Tour Auvergne-Rhône-Alpes alteró completamente su calendario. Per Strand Hagenes ocupó finalmente su lugar en la ronda francesa y Van Aert optó por una pausa competitiva durante julio antes de regresar a finales de mes en Dinamarca.
El objetivo era claro: recuperar sensaciones antes de afrontar la Vuelta a España, que comenzará en apenas dos semanas. El resultado superó cualquier expectativa inicial.
Un regreso mucho mejor de lo esperado
Van Aert acudió al Tour de Dinamarca acompañado por Christophe Laporte y con la intención de pelear por la clasificación general. El joven Pietro Mattio, uno de los integrantes del equipo, explicó cómo afrontaron la carrera.
“Sabíamos que teníamos un equipo fuerte con Van Aert y Laporte, así que avanzábamos con el objetivo principal de ganar la clasificación general”, señaló el italiano en declaraciones a Bici.pro.
El plan comenzó a funcionar prácticamente desde el primer día. Van Aert ganó las dos primeras etapas al sprint y rápidamente recuperó la confianza que necesitaba después de un periodo complicado.
“Eso nos dio a Wout y a todos nosotros una nueva confianza. Pero la tercera era la que más nos importaba porque era la más importante”, explicó Mattio.
La tercera jornada terminó siendo determinante. Van Aert volvió a imponerse y consolidó una ventaja que le permitió afrontar las últimas etapas con una estrategia mucho más conservadora. Laporte, además, terminó cuarto en la clasificación general.
El objetivo era recuperar confianza
Con la carrera prácticamente bajo control, Visma | Lease a Bike modificó su planteamiento en las dos últimas jornadas. El equipo se concentró en proteger el liderato, aunque también intentó buscar una nueva victoria con Van Aert.
“En las dos últimas simplemente gestionamos la situación, aunque en la última incluso intentamos disputar el sprint con Wout, pero quedó un poco encerrado”, explicó Mattio.
Más allá de los resultados, el verdadero propósito del viaje a Dinamarca era devolverle al belga la seguridad necesaria para afrontar el tramo decisivo de su temporada.
“Cuando salimos, sabíamos que tenía que empezar ahora, pensando en lo que le espera en la Vuelta, así que tenía muchas ganas de disputar esta carrera. Había adquirido un significado especial”, afirmó el joven corredor.
La misión se cumplió con creces. Van Aert no solo ganó, sino que recuperó sensaciones en los finales al sprint, un terreno donde en los últimos años había tenido algunas dificultades para cerrar las carreras.
Tres victorias para dejar atrás las dudas
Mattio considera especialmente importante que Van Aert pudiera volver a ganar al sprint. Para un corredor con sus características, recuperar esa confianza antes de la Vuelta puede resultar decisivo.
“Para un velocista como él, aunque no sea exactamente un velocista puro, ganar era definitivamente lo más importante para llegar a la Vuelta tranquilo y confiado en sus capacidades. Lo hizo tres veces y pude ver cómo también había crecido psicológicamente, dejando atrás todas sus dudas”.
El triunfo general terminó confirmando que el regreso competitivo fue mucho más exitoso de lo esperado. Van Aert se marchó de Dinamarca con tres victorias de etapa, el título general y una inyección de confianza justo antes de afrontar la última gran vuelta de la temporada.
Su supuesto mal día terminó en otra victoria
La anécdota que mejor resume el nivel mostrado por Van Aert llegó precisamente durante la tercera etapa, la jornada que el equipo consideraba más importante para definir la clasificación general.
Según Mattio, el belga llegó a plantearle a Laporte que quizá no estaba teniendo un buen día y que estaba dispuesto a trabajar para su compañero.
“En la tercera etapa, que, como dije, era la más importante para la clasificación general y aquella que nos interesaba especialmente, en un momento dado Wout le dijo a Christophe: ‘Hoy no me siento bien, voy a trabajar para ti’”.
La situación terminó tomando un giro inesperado. Van Aert pasó a desempeñar el papel de gregario de Laporte durante la subida final, pero sus piernas respondieron mucho mejor de lo que él mismo esperaba.
“Y, de hecho, en la última subida fue su gregario, pero en cambio tenía unas piernas excelentes y terminó ganando, incluso superando a Kubis y al propio Laporte”.
Mattio añadió que Van Aert no estaba completamente seguro de su condición física durante la jornada y que fue descubriendo sus buenas sensaciones a medida que avanzaba la etapa.
La escena resume a la perfección el regreso del campeón de París-Roubaix: incluso cuando él mismo considera que puede no estar en su mejor día, su nivel continúa siendo suficiente para imponerse a rivales de primer nivel.
Ahora, con la confianza recuperada y tres triunfos recientes en el bolsillo, Van Aert afrontará la preparación final para la Vuelta a España con un escenario mucho más favorable del que tenía antes de viajar a Dinamarca.
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