
Lo que parecía una jornada perfecta para los velocistas terminó convirtiéndose en otra pesadilla para los equipos de sprint en el Giro d’Italia. La etapa 15, completamente llana y con final en Milán, acabó en manos de una escapada inesperada gracias al triunfo del noruego Fredrik Dversnes.
El corredor del Uno-X Mobility aprovechó la falta de coordinación del pelotón y conquistó la victoria más importante de su carrera, mientras los grandes trenes de embalaje desperdiciaron una oportunidad inmejorable para pelear por la etapa.
Una fuga pequeña que terminó haciendo historia
La jornada entre Voghera y Milán, de 157 kilómetros, parecía diseñada exclusivamente para un sprint masivo. Incluso la organización neutralizó los tiempos de la clasificación general en el circuito final para evitar riesgos entre los favoritos.
Sin embargo, desde temprano se formó una escapada compuesta por Dversnes, Martin Marcellusi y los corredores del Team Polti VisitMalta, Mattia Bais y Mirco Maestri.
Aunque el grupo nunca tuvo una ventaja enorme, el altísimo ritmo del día —con una velocidad media superior a los 51 km/h— complicó muchísimo la persecución del pelotón.
Los equipos de sprint se quedaron sin fuerzas
Detrás, varias escuadras intentaron controlar la carrera pensando en una llegada masiva. Equipos como Soudal – Quick-Step, Lidl-Trek y Unibet Rose Rockets trabajaron durante gran parte del recorrido utilizando sus lanzadores y hombres rápidos.
El problema apareció en los kilómetros finales. A menos de cinco kilómetros de meta, la diferencia todavía se mantenía y el pelotón comenzó a perder organización.
Los trenes de sprint terminaron agotados demasiado pronto y la persecución se estancó por completo, permitiendo que la escapada resistiera hasta la llegada.
Así, el grupo principal dejó escapar la única etapa completamente favorable para los velocistas en toda la semana.
Dversnes aprovechó el momento perfecto
En el grupo delantero, los corredores italianos intentaron jugar tácticamente utilizando la superioridad numérica del Polti. Bais asumió gran parte del esfuerzo final trabajando para Maestri, pero el plan no salió como esperaban.
Dversnes mostró mejores piernas en el cierre y logró imponer su potencia para quedarse con la victoria en las calles de Milán.
Maestri terminó segundo y Marcellusi completó el podio de la jornada.
Unos segundos más atrás, Paul Magnier ganó el sprint del pelotón y recuperó el liderato de la clasificación por puntos.
Para Uno-X, el triunfo significó una enorme recompensa después de varios días rozando la victoria, especialmente tras los dos segundos lugares conseguidos previamente por Andreas Leknessund.
El Giro sigue demostrando que en esta edición ningún final está garantizado y que incluso una etapa totalmente plana puede terminar con otra celebración para la fuga.
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