
El Red Bull – BORA – hansgrohe atraviesa uno de sus momentos más delicados en el Giro d’Italia. A pocos kilómetros de afrontar la contrarreloj individual de la décima etapa, el equipo alemán no solo enfrenta la amenaza deportiva de Jonas Vingegaard, sino también varios problemas físicos dentro de su propia plantilla.
Los principales focos de preocupación son Giulio Pellizzari y Gianni Moscon, quienes han sufrido molestias estomacales en los últimos días. A esto se suma la incertidumbre alrededor de Jai Hindley, que llegó a la jornada contrarreloj bajo sospechas de un virus que estaría afectando al equipo.
La situación aparece en un momento complicado de la carrera. Hindley arrancó la etapa 10 ocupando el cuarto lugar de la general, a 4:32 del líder Afonso Eulálio, mientras Pellizzari cayó hasta la novena posición después de perder terreno en la montaña durante la novena jornada.
El desgaste empieza a sentirse
El neerlandés Mick van Dijke reconoció que el Giro ha sido especialmente exigente para el equipo. El corredor explicó que incluso él sufrió durante los primeros días de competencia tras una intensa campaña de clásicas.
“Me sentí muy mal durante los primeros días, aunque probablemente también fue porque todo estaba muy tranquilo”, comentó. “Esperaba que las cosas empezaran a mejorar después de la etapa del Blockhaus en el séptimo día, pero en realidad ya empezó a ir muy bien desde aquella jornada lluviosa de la etapa 5. También voy bien en subida, así que puedo hacer mi trabajo correctamente”.
El desgaste colectivo ha aumentado debido a varios problemas internos. La caída de Nico Denz y el estado físico de Moscon han obligado a Van Dijke a asumir más responsabilidades dentro del equipo.
“Eso es una línea muy fina”, explicó sobre la carga de trabajo. “Tenemos que ser cuidadosos con lo que le pido a mi cuerpo. Pero con la caída de Nico Denz y Gianni sin sentirse al cien por ciento, mucho trabajo está cayendo sobre mis hombros”.
Dos líderes muy distintos
Dentro del equipo, la convivencia entre Hindley y Pellizzari también se ha convertido en una de las historias más llamativas de esta edición del Giro. Según Van Dijke, ambos tienen personalidades completamente opuestas, aunque mantienen una relación muy cercana.
“Se puede ver claramente”, señaló. “Giulio es muy extrovertido y Jai es un poco más tímido. Pero están constantemente bromeando entre ellos y, por la manera en que se comportan, casi parecen dos hermanos. Jai el hermano mayor, Giulio el hermano menor. La verdad es que no sé cómo describirlo de otra forma”.
Esa diferencia también se refleja sobre la bicicleta. Hindley corre de manera más calculadora, mientras Pellizzari suele atacar con mayor instinto y agresividad. En el Blockhaus, el joven italiano terminó pagando el esfuerzo, aunque Van Dijke valoró positivamente su valentía.
“Es un chico muy alegre y súper talentoso”, afirmó sobre Pellizzari. “Realmente se estrelló contra el muro en el Blockhaus, pero sinceramente creo que es muy bonito ver que puede correr con tanta libertad y que se atrevió a intentarlo. Muchos corredores simplemente encienden el Garmin y mantienen el mismo ritmo hasta la cima. Giulio al menos lo intentó”.
Vingegaard aumenta la presión
El gran problema para Red Bull es que Vingegaard empieza a consolidarse como el hombre más fuerte de la carrera. El danés ya ganó las dos llegadas en alto disputadas hasta ahora y ascendió al segundo lugar de la general, quedando a solo 2:24 de Eulálio.
Además, la contrarreloj de 42 kilómetros aparece como un escenario ideal para que el líder de Visma siga ampliando diferencias.
Van Dijke no ocultó el respeto que genera el campeón danés dentro del pelotón.
“El equipo ha trabajado muchísimo para dejar perfectamente preparados a esos dos sobre la bicicleta y listos para esta etapa”, dijo. “No tenemos que tener miedo de nadie, pero también debemos ser realistas: con Jonas Vingegaard estamos enfrentando a un corredor de clase mundial. Físicamente, mueve cifras de potencia absurdas, pero además tiene un gran cuerpo para la contrarreloj”.
A pesar de las dificultades, en Red Bull mantienen la intención de seguir peleando por la clasificación general, aunque son conscientes de que el desafío es enorme.
“Vamos a hacer todo lo posible para ganar tiempo, como nos ha dicho el cuerpo técnico”, concluyó Van Dijke. “Pero eso no será sencillo. Esto no es PlayStation”.
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