
El inicio de temporada de Tadej Pogacar en 2026 no solo ha dejado victorias, también ha reabierto uno de los debates más grandes del ciclismo: ¿estamos viendo al mejor de todos los tiempos? Para Alberto Contador, la respuesta parece clara.
Un dominio que marca época
El esloveno ha arrancado el año imponiendo condiciones en carreras como Strade Bianche y Milano-Sanremo, demostrando una capacidad poco común: atacar desde lejos, resistir y además definir en distintos escenarios.
Ese abanico de recursos lo ha convertido en un corredor impredecible y prácticamente incontrolable, algo que ha despertado admiración en todo el pelotón, incluyendo voces históricas del deporte.
“Estamos viendo al mejor de la historia”
Contador no dudó al momento de valorar el nivel actual de Pogacar:
“Creo que estamos viendo al mejor ciclista de la historia. Limita las opciones de los demás equipos cada vez que toma la salida en una carrera”.
El español, ganador de siete grandes vueltas, destaca que la presencia del esloveno condiciona por completo las estrategias de sus rivales incluso antes de que la carrera entre en su fase decisiva.
Comparación directa con Merckx
El análisis va más allá de los elogios. Contador comparó al actual campeón con Eddy Merckx, considerado durante décadas el máximo referente del ciclismo.
«Le resultará casi imposible igualar su número de victorias, especialmente porque ahora es un deporte diferente. Pero en términos de dominio sobre sus rivales, creo que incluso ya podría ser superior”.
Aunque reconoce que igualar el palmarés del belga es complicado por las diferencias de época, el español considera que el control que ejerce Pogacar sobre sus rivales podría ser incluso mayor.
El efecto Pogacar en carrera
Más allá de ganar, Pogacar cambia la forma en que se compite. Los equipos no construyen la carrera, reaccionan a él. Esa influencia constante es, según Contador, una de sus mayores virtudes.
“Disfruto la rivalidad con Van der Poel y el dominio general de Pogacar. Creo que estamos viendo al mejor ciclista de la historia. Limita las opciones de los demás equipos cada vez que toma la salida en una carrera”.
Incluso cuando no está solo en cabeza, su presencia obliga a todos a recalcular, reduciendo el margen de maniobra del resto.
Entre espectáculo y debate
El dominio del esloveno también divide opiniones. Para algunos aficionados puede restar incertidumbre, pero Contador ve otra cara de la moneda:
“Podemos ver que Pogacar está compitiendo a un nivel mucho, mucho más alto. No sé si eso es bueno para el espectáculo y para el ciclismo. Para los equipos no será bueno, pero para los nuevos corredores que vienen, es positivo que conozcan a un ídolo tan grande…”
El español considera que, aunque su superioridad complique la competencia, también inspira a nuevas generaciones.
Riesgo y grandeza en cada ataque
Pogacar no solo domina, también arriesga. Sus ataques lejanos mantienen viva la emoción, aunque impliquen peligro:
“Algunas personas se aburren y otras lo disfrutan. Creo que si se va en solitario a 80 o 100 kilómetros de la meta, todavía pueden suceder cosas inesperadas…”
Ese estilo ofensivo, lejos de lo conservador, es parte de lo que alimenta su leyenda.
Un lugar entre los más grandes
Aún lejos de completar su carrera, Pogacar ya se encuentra en una conversación reservada para leyendas. No solo por lo que gana, sino por cómo lo hace: imponiendo condiciones, rompiendo esquemas y elevando el nivel del ciclismo moderno.
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