
La ciclista eslovena Urska Zigart habló con franqueza sobre una percepción que la ha acompañado durante gran parte de su carrera: la idea de que estar comprometida con Tadej Pogacar facilita su camino profesional. Sin embargo, según la campeona nacional de Eslovenia, la realidad ha sido completamente distinta, marcada por expectativas más altas y una exposición constante.
Más atención que ventajas
En una entrevista extensa, Zigart explicó que desde sus inicios sintió el peso mediático por su relación con una de las mayores figuras del ciclismo mundial.
“Al comienzo de mi carrera, fue difícil porque rápidamente fui puesta bajo los focos debido a Tadej”, afirmó.
“Muchas personas piensan que por Tadej las cosas suelen ser más fáciles para mí, pero en realidad a menudo es lo contrario. Las expectativas son más altas y estoy aún más bajo escrutinio”.
La corredora considera que esa atención llegó incluso antes de que pudiera consolidarse con resultados propios, lo que amplificó cada actuación, tanto positiva como negativa.
Resultados que construyen identidad
Con el paso del tiempo, Zigart ha ido demostrando su nivel en el Women’s WorldTour. Tras fichar por AG Insurance – Soudal, firmó una de sus mejores temporadas: segunda en el Tour de Romandía femenino, quinta en el Tour de Suiza y novena en el Giro de Italia femenino, actuaciones que le permitieron renovar contrato. Aun así, insiste en que el foco externo nunca desaparece.
“La gente me está observando independientemente de lo que haga, también por Tadej. Muchos creen que es más fácil para mí por él, pero a menudo es lo contrario”.
Alejarse del ruido mediático
Parte de su proceso para manejar la presión ha sido modificar su relación con las redes sociales.
“Sin duda ayuda que me haya alejado un poco de las redes sociales y pase menos tiempo allí”, explicó.
La ciclista reveló que eliminó la aplicación X de su teléfono hace más de un año y que mantiene un perfil privado de Instagram solo para personas cercanas. “En resumen, lo que no sabes no te hace daño”.
Además, dentro de su equipo cuenta con apoyo profesional, incluido acompañamiento psicológico cuando lo necesita, algo que considera clave para mantener el equilibrio.
Una etapa de mayor responsabilidad
A sus 29 años, Zigart entra en una fase considerada de madurez deportiva. Su rol dentro del equipo también evoluciona, con más oportunidades de resultados y una mayor responsabilidad como referente para corredoras jóvenes.
“Con más oportunidades de resultados quizás llega un poco más de presión. Pero por otro lado, ¿cuándo si no ahora?”, reflexionó.
Aunque el vínculo con Pogacar seguirá generando comparaciones, la eslovena tiene claro su objetivo: construir su propio camino dentro del pelotón y demostrar que su trayectoria depende de su rendimiento, no de su entorno.
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