
A los 31 años y con 52 victorias como profesional, Fernando Gaviria mira su recorrido con serenidad. Tras dos temporadas complejas en el Movistar Team, el velocista colombiano encontró en el Caja Rural – Seguros RGA el entorno que necesitaba para recuperar confianza y estabilidad.
Cuando la duda pesa más que las piernas
Desde el Tour de Omán, Gaviria confesó que el momento más difícil no fue físico, sino mental. La incertidumbre contractual lo llevó incluso a cuestionar su continuidad.
“Al final, creo que fue la incertidumbre, no tener nada concreto. No saber con claridad qué iba a pasar después te hace pensar en todo, incluso en dejarlo”.
El giro llegó cuando el equipo navarro le transmitió respaldo real, más allá de lo deportivo.
“Tuvimos tres llamadas que, más allá de lo deportivo, me demostraron que realmente me querían en el equipo. Eso fue lo que me convenció de continuar”.
Un ambiente distinto
Tras su paso por estructuras WorldTour como Quick-Step, el antioqueño percibe una atmósfera más cercana.
“Exactamente eso, es un equipo muy familiar. Es relativamente pequeño, pero la diferencia con respecto a un equipo WorldTour no es tan grande como la gente podría pensar. Me siento cómodo y feliz de estar aquí”.
La presión, asegura, nace de sí mismo:
“Yo mismo me pongo la presión, porque soy el que quiere ganar. En cada sprint voy a intentarlo. Estamos trabajando bien como equipo y creo que la victoria llegará el día que menos lo esperes”.
Y deja clara su postura dentro del grupo:
“Como uno más. No me gusta crear diferencias. Me siento parte del grupo y así es como me gusta que me traten”.
La herida del Tour
Sobre su salida del Movistar y la no convocatoria al Tour de France, fue directo:
“No exactamente. Me había preparado para ello, y no saberlo hasta el último momento generó mucha incertidumbre. Enterarme a través de una publicación fue lo que más me molestó. Aun así, entiendo al equipo y respeto la decisión que tomaron”.
Lejos del rencor, su balance es equilibrado:
“Era algo que tenía que pasar. También estoy feliz de haber formado parte de un equipo tan grande”.
El Tour vuelve a asomar
Con la invitación confirmada para la edición 2026, el horizonte se ilumina.
“La motivación ya estaba ahí cuando hablábamos con el equipo y se mencionaba la opción de correr una Gran Vuelta. Ahora, con la invitación al Tour, es una responsabilidad mucho mayor para todos — corredores, mecánicos y cuerpo técnico. El equipo tiene que dar un gran paso para llegar a julio en la mejor condición posible”.
Sin obsesionarse con marcas históricas, prefiere disfrutar el proceso:
“Quiero tomarlo con calma y disfrutarlo. Solo con el Tour ya tenemos un calendario muy exigente. Estamos enfocados en esta temporada y luego veremos”.
Hoy, más que estadísticas, valora la estabilidad emocional:
“Ahora mismo estoy disfrutando mucho, sobre todo por el apoyo emocional del equipo. Estoy tranquilo. La continuidad dependerá de ellos y también de posibles ofertas, pero no es algo en lo que estemos pensando ahora”.
Y si pudiera hablar con el joven que sorprendió al mundo en San Luis, su mensaje sería claro:
“Le diría que hiciera lo mismo. Todo lo que he hecho me ha traído hasta aquí y me ha enseñado mucho. Estoy en paz con eso”.
Pasión por el Ciclismo
Web desarrollada con IA
