
Ataque, ambición y un final que no alcanzó
En el ciclismo, hay días en los que la victoria se escapa por metros, pero deja señales claras. La tercera etapa del Tour de Omán fue uno de esos capítulos para Nairo Quintana, que volvió a demostrar que la experiencia no se desgasta con los años. “Aunque el perro se haga viejo, el olfato no lo pierde”, había dicho días atrás. Y en Easter Mountain volvió a probarlo con hechos.
El colombiano, de 36 años, lanzó un ataque valiente en la subida final, una rampa explosiva de 3,4 kilómetros al 8 %, cuando el pulso de la carrera estaba al límite. A falta de 400 metros, Nairo rodaba en cabeza, apostando todo a una carta. No fue suficiente, pero la intención quedó clara: sigue soñando con ganar.
Schmid impone su momento
El triunfo terminó en manos del suizo Mauro Schmid, del Jayco, quien confirmó su gran estado de forma tras haber ganado también la Clásica de Muscat. Fue él quien lanzó el golpe definitivo a 300 metros de meta, neutralizando la ofensiva de Quintana y marchándose sin respuesta hacia la victoria.
“No estoy acostumbrado a ver a Nairo por delante”, reconoció Schmid tras cruzar la meta, una frase que resume el respeto que aún genera el colombiano dentro del pelotón.
Calor, fuga y caos previo
La jornada no fue sencilla desde el inicio. El termómetro marcaba temperaturas extremas. “36 grados me marca el sensor de la bicicleta”, mostró Samitier en la salida. Con ese escenario, una fuga de siete corredores tomó ventaja, entre ellos Veistroffer, ganador de la etapa anterior, fiel a su estilo ofensivo: “Me aburro yendo en el pelotón”.
El pelotón reaccionó y, cuando la diferencia cayó, llegó el momento más tenso del día. Dos caídas en rotondas hacia la izquierda alteraron la general: Adam Yates quedó perjudicado, al igual que otros favoritos. Kudus abandonó y Testfatsion perdió cualquier opción de pelear arriba.
Diego Pescador, presente y futuro
Más allá del intento de Nairo, el Movistar salió reforzado gracias a Diego Pescador. El joven colombiano volvió a mostrar solidez y regularidad, entrando sexto en la etapa y escalando hasta la quinta posición de la general. Un resultado que confirma su crecimiento y lo consolida como una de las cartas fuertes del equipo en Omán.
Desde el Movistar valoraron también el movimiento de Quintana: “Se sentía bien”, explicaron tras la etapa, conscientes de que la ambición del veterano y el rendimiento de Pescador forman una combinación clave para la carrera.
Una carrera que aún no se decide
Schmid es líder, pero asume que la última palabra llegará en Green Mountain, la cima que tradicionalmente define el Tour de Omán. Antes, habrá una jornada pensada para los velocistas, mientras corredores como Yates están obligados a remontar.
Nairo no ganó, pero dejó un mensaje claro: el instinto sigue intacto. Y mientras el olfato siga fino, el podio no es un recuerdo, sino una posibilidad real.
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