
Nairo Quintana mira el final sin dejar de competir
A los 36 años, Nairo Quintana sigue siendo un nombre que provoca filas, fotos y autógrafos, incluso lejos de casa. En Omán, tras la Clásica de Muscat, dos aficionados locales ignoraron el podio y fueron directo hacia él. No buscaban al ganador del día, sino a un ciclista que marcó una época y que, aún hoy, conserva ese magnetismo que no se entrena: se tiene o no se tiene.
El colombiano afronta en 2026 su undécima temporada con el Movistar Team, dividida en dos grandes capítulos (2012-2019 y 2024-2026). El reloj avanza y el propio Nairo lo sabe. El futuro empieza a asomarse, pero el presente todavía le pide pedalear con ambición.
Un inicio pensado con cabeza
El calendario no fue casual. Quintana arrancó temprano la temporada, primero en España y luego en el Tour de Omán. La razón es sencilla: “Me siento bien. Comenzamos la temporada temprano porque quiero hacer una buena primera parte del año y así poder coger buenas sensaciones para el resto de la campaña”. El clima también pesó en la decisión. Con Europa bajo el frío, Omán apareció como el escenario ideal para sumar kilómetros y ritmo, además de acompañar a un grupo joven del equipo.
Su rol está claro: experiencia al servicio del proyecto. “Intentar estar delante siempre con Diego Pescador para intentar hacer la general con él”. Liderar, acompañar y, cuando se pueda, competir.
Cumpleaños, experiencia y reflexión
Esta semana celebró su cumpleaños número 36 lejos de casa, con una tarta preparada por el equipo. El gesto fue simple, pero el momento invitó a pensar. “Vamos sumando y pasando años… y la experiencia ya está tomada. Es momento de ver que falta poco y toca ir pensando en otras cosas también”. La frase no suena a despedida inmediata, pero sí a conciencia plena del ciclo.
Cuando se le pregunta si este puede ser su último año, no cierra ninguna puerta: “No lo sé todavía. Veremos cómo va la temporada y decidiremos lo que hacemos, pero de momento me siento bien, con buenas sensaciones y espero tener suerte de evitar lesiones”.
El respeto que no se pierde
En Omán, incluso corredores jóvenes de otros equipos se acercan a pedirle fotos. Nairo lo recibe con naturalidad y una sonrisa. “Tratamos de dar lo mejor, el máximo, y respetando a todos los rivales. También es muy valioso tratar de dar un buen ejemplo y de transmitir a los más jóvenes”. No es solo lo que ganó, es cómo se comporta lo que sigue construyendo su figura.
Movistar, presente y futuro
El balance dentro del equipo mezcla memoria y proyección. “Siempre con ambición. Hemos tenido grandes momentos… y ahora viene un grupo muy bueno que sigue creciendo”. Quintana menciona nombres que representan el relevo y la esperanza, y no esquiva la dificultad actual del ciclismo: ganar grandes vueltas cada vez cuesta más. “En mi época también pasaba. Los años pasan, ganan unos y luego van llegando otros”.
Las grandes vueltas y un deseo claro
Sobre su calendario, deja abierta la posibilidad de volver a los grandes escenarios. “Me gusta mucho La Vuelta… pero si tengo que ir al Giro, pues bien también”. El objetivo colectivo pasa por rendir en las tres grandes y aprovechar el impulso de compañeros llamados a pelear la general.
En lo personal, no disimula el hambre. “Estar en el podio en alguna carrera. Ganar. El instinto está ahí y, aunque el perro se haga viejo, el olfato no lo pierde”. La frase resume su estado actual: veteranía sin resignación, experiencia sin conformismo. Nairo Quintana sigue oliendo oportunidades.
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